Lecturas: Sofonías 2,3; 3,12-13 / I Corintios 1,26-31 / Mateo 5,1-12
Botón homilético: Francisco Quijano

• Manifiesto: (en una de sus acepciones) es un escrito en el que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas. Manifiesto: eso es la declaración de dicha, felicidad, bienaventuranza, que hace Jesús en una colina en los bordes del Lago de Galilea.
• Con dos salvedades: este Manifiesto de la Felicidad no es una doctrina, no es un plan, no es un proyecto o propósito, no es un programa, no es una exhortación moral. Este Manifiesto de la Felicidad es una proclama que revela dónde encuentras la Felicidad y quién te la concede.
• Segunda salvedad: este Manifiesto de la Felicidad no fue escrito, no fue propuesto para que movimientos embaucadores, mesías impostores, gobiernos dictatoriales lo impusieran –como aquel que comenzaba: «Un fantasma recorre Europa…».
• Este Manifiesto de la Felicidad fue vivido en carne propia por un Profeta de Galilea en estos términos: «Él es nuestra paz, él hizo de dos pueblos uno, al derribar en su cuerpo el muro divisorio, la enemistad» (Efesios 2, 14). Para que tú lo vivas en carne propia.
• Así hay que entenderlo: es una declaración que le da un vuelco total a las expectativas humanas de felicidad. Es uno de los hitos del progreso humano en la Cronología del progreso de Gabriel Zaid. ¿Qué dice este Manifiesto acerca de la Felicidad?
• Que la felicidad no la encuentras en una ideología (doctrina), ni un proyecto (propósito), tampoco en una estrategia (programa). Encuentras la felicidad en el sentido de tu vida, en tu solidaridad con quienes sufren, en tu generosidad para con los demás, en un don que recibes por contagio.
• Ante una declaración como esta, lo que corresponde es abrir de par en par mente, corazón, sensibilidad, para acogerla como luz que ilumina nuestra vida y el destino de la humanidad.
• Nuestro destino es llegar a gozar la Felicidad de Dios, esa Felicidad que es Dios mismo. A eso se le llama Bienaventuranza Última. Bienaventurados son quienes ya gozan para siempre la Felicidad que es Dios.
• La declaración de Jesús en la colina del lago de Galilea es esa felicidad tal como Dios nos la comunica –porque la felicidad es un don– a quienes caminamos en esta tierra. Esa es la razón de que sea una felicidad vivida en condiciones paradójicas: «Felices quienes lloran, porque serán consolados… Felices quienes tienen hambre y sed de justicia porque serán saciados…».
• Jesús vivió la tensión de esa Felicidad que es Dios: en un extremo, su intimidad con su Padre, Abba, a quien llevaba en su corazón; en el otro extremo, su solidaridad con una humanidad desgarrada, que hizo suya en su carne «semejante a la carne de pecado para habérselas con el pecado» (Rom 8,3).
• Vivir las bienaventuranzas en la tierra es estar ya en sintonía con la felicidad de Dios más allá de esta tierra. Y estar en sintonía, cargando el yugo pesado de las desgracias humanas por el pecado en este valle de lágrimas, yugo del cual Cristo nos liberó y nosotros hemos de esforzarnos por liberarnos y liberar a los demás.
• Václav Havel, primero y último presidente de la Checoslovaquia unida y liberada del yugo soviético, publicó un libro con el título: El poder de los sin poder. Este título, que designa su propia lucha, es un eco de una de las declaraciones de felicidad del profeta de Galilea para el campo de la política: «¡Felices quienes trabajan por la paz, porque se les llamará hijos e hijas de Dios!».
Lecturas: Sofonías y I Corintios
• Sofonías es contemporáneo de Jeremías y vivió en cierto modo a su sombra; ambos profetizaron durante el reinado de Josías (640-609 aC). Sus oráculos principales son, probablemente anteriores a la reforma religiosa de 622 aC. Las palabras de Sofonías están en sintonía con la declaración de las bienaventuranzas evangélicas.
• El comenzó de esta Carta de san Pablo, en el que reprocha a los corintios sus divisiones, es también una declaración en consonancia con las paradojas de las «Bienaventuranzas», que muestran cómo los designios de Dios se cumplen a contracorriente de los designios humanos.
«¡Mírense! –les dice– quiénes han sido llamados: entre ustedes no hay muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles; al contrario, Dios eligió lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por débil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale». Václav Havel dice esto mismo en el libro citado.
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Claves para la homilía: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: Jesús anuncia el Reinado de Dios, en el cual no habrá enfermedades, injusticias, hambre, sufrimiento ni opresiones. - Antioquía (Siria), año 80: El Reinado de Dios, anunciado por Cristo, es para todos, y exige superar lo que se opone a la fraternidad entre los seres humanos.
• Sentido El Evangelio contiene “las bienaventuranzas” (según San Mateo), que son como el programa del Nazareno. Algunos las denominan "El proyecto de la Nueva Alianza". En el texto pueden destacarse, entre otros, estos aspectos:
• La figura de Jesús (5,1-2). Cristo es presentado como el nuevo Moisés, que enseña la nueva ley de Dios ("Sube a la montaña"), y como el Maestro de la nueva sabiduría, que muestra el camino hacia la felicidad de todos ("Se sienta").
• Condición fundamental (5,3). Los pobres en espíritu, o quien tiene espíritu de pobre, es decir, no los pobres obligados, sino quienes eligen ser pobres: ellos optan por una vida sencilla. No cultivan el ideal de ser ricos, porque esto cuesta sacrificio a muchos. Lección: El Nazareno pide que no olvidemos nunca a los pobres.
• Compromisos de Dios (5,4-6). Las tres siguientes bienaventuranzas subrayan que el amor de Dios se ha acercado ya en el presente. Quienes las experimentan no son dichosos porque sufren, sino porque el Reinado de Dios ha llegado, y eso es una buena noticia para ellos. Enseñanza: Cristo nos invita a la confianza en Dios con palabras de ternura.
• Actitudes de los seguidores de Jesús (5,7-9). Las otras tres bienaventuranzas declaran herederos del Reinado de Dios a quienes cultivan la misericordia y propician el crecimiento de los otros en la comunidad, y son artesanos de la paz. abiertos al mundo entero. Mensaje: Colaboremos para que este mundo sea más fraterno y justo.
• Conclusión (5,10-12). La persecución, bajo distintas formas, es consecuencia de la opción por humanizar la tierra y por anunciar el Evangelio. Síntesis: La voz de los profetas rompe los corazones de piedra e infunde un espíritu nuevo.
Semana IV: lunes (aquí)
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