PASCUA: SEMANA III

Jueves: «El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo»


Evangelio de San Juan 6,44-51

• «Yo soy el pan de la vida». Jesús abre un horizonte insospechado para los judíos que lo escuchan: una vida que no tiene fin. No es la vida que esperaban de la Ley de Moisés, representada por el maná del desierto.

• La vida que Jesús ofrece es Él mismo, una vida que jamás se pierde porque es la vida del Padre: «La voluntad del que me envió es que no pierda nada de lo que Él me dio, sino que lo resucite en el último día».

• Jesús anuncia la perspectiva final de su misión: conducir a la humanidad, y a la creación entera, a la resurrección. El Padre quiere que no perezca nada de lo que ha creado, sino que sea transformado en gloria de manera inimaginable.

• ¿Cómo puede ser esto? Es así porque el Padre atrae a todos hacia Él; de Él depende la creación y hacia Él tiende para ser liberada de su fragilidad.

• Jesús es el centro de este movimiento: «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió». En el itinerario de fe que propone Jesús, hay una fuerza de atracción hacia Dios.

• ¿Cómo se ejerce esa fuerza? No es atracción física como la gravitacional. Es la atracción de amor que se realiza en la entrega de Jesús por la humanidad.

• «Yo soy el pan vivo bajado del cielo... El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Con estas palabras Jesús anuncia la entrega incondicional de su vida.

 

Lectura: Hechos 8,26-40

• Lucas narra la actividad misionera de otro de los diáconos, Felipe, compañero de Esteban. Un episodio significativo de su predicación es el encuentro con un eunuco etíope de la corte de Candaces. Tres son las características de este encuentro: el eunuco tenía conocimiento de la religión judía, iba leyendo al profeta Isaías. Felipe aprovecha esa iniciación de un no judío en el judaísmo para explicarle la plenitud de significado de las enseñanzas del profeta. Se trata del Cántico Cuarto del Siervo de Dios, que tiene su cabal cumplimiento en la pasión de Jesús. El encuentro termina con la conversión y el bautismo del eunuco.

• De este modo, san Lucas indica cómo ocurría la primera predicación del Evangelio y cómo culminaba en la incorporación a la comunidad cristiana por medio del bautismo. Una enseñanza que vale aún para nuestros días.

 

• • • 

 

Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: La resurrección era admitida y defendida por la escuela farisea, como premio a la observancia de la Ley. - Jerusalén, año 100: Acercarse a Cristo, que murió y está resucitado, trae Vida Nueva al mundo.

• Sentido Todo el "Discurso del Pan de Vida" tiende a dar confianza, ánimo, y fortaleza a los oyentes. El trozo bíblico de hoy, ofrece, al menos, tres subtemas:

• Gratuidad de la vida y de la resurrección (6,44-45). Jesús continúa: “Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre; y Yo lo resucitaré en el último día; el que cree tiene Vida eterna; Yo soy el pan de Vida”. El motivo por el cual los judíos se oponen al Nazareno es la falta de amor por las otras naciones: eso es debido a que no conocen a Dios como Padre. El Padre se preocupa por la vida de todos, y revela en nuestro interior al Mesías, quien tiene el poder de resucitar. Si adherimos por la fe al Maestro de Nazareth, comenzaremos a caminar al interior de un mundo más humanizado. Lección: Todos los seres humanos están llamados a ser discípulos de Cristo, a sentarse en la mesa de la vida; preferencia especial tienen los marginados de la sociedad.

• Jesús manifiesta a Dios como Padre (6,46-48). Nadie ha visto a Dios. El Nazareno es el único que puede manifestar el proyecto del Padre sobre los seres humanos y establecer las condiciones para realizarlo. Adherir a Cristo de manera práctica permite a la persona humana recibir una nueva calidad de vida, que, por su plenitud, es definitiva ya desde ahora. Enseñanza: De Dios sabemos más lo que no es que lo que es (Tomás de Aquino).

• Asimilación de Cristo como alimento de vida (6,49-51). El maná no consiguió llevar al pueblo a la tierra prometida: murieron (Nm 14,21-23; Jos 5,6; Sal 95,7s). Escuchar a Jesús, en cambio, asegura la plena posibilidad de éxito a todos: comunicación de vida de modo definitivo, pleno e indestructible. Nuestra tarea es ir alimentándonos de Cristo, para vencer las resistencias personales y sociales que producen muerte. Mensaje: Jesús sabe que el Padre le pide no solo dar de comer a la gente, sino darse a sí mismo, partirse a sí mismo, la propia vida, la propia carne, el propio corazón para que nosotros podamos tener la vida Estas palabras del Señor despiertan en nosotros el estupor por el don de la Eucaristía. Nadie en este mundo, por mucho que ame a otra persona, puede hacerse alimento para ella. Dios lo ha hecho, y lo hace, por nosotros. Renovemos este estupor. Hagámoslo adorando el Pan de vida, porque la adoración llena la vida de estupor. (Papa Francisco, 08-08-2021).

Pascua III: Viernes (aquí)