PASCUA: SEMANA III

Lunes: «La obra de Dios es que crean en Aquel que Él ha enviado»


Evangelio de San Juan 6,22-29

• El escenario ha cambiado. De la orilla oriental del lago, Jesús y sus discípulos han pasado a Cafarnaúm. La gente que probó los panes y los pescados también cruzó el lago en pos de Jesús. La escena del diálogo / polémica con los judíos ocurrirá en la sinagoga.

• Una característica del trato de Jesús con la gente fue su disposición a compartir la comida. Esta de los panes y los peces fue especialmente memorable, dan cuenta de ella los cuatro Evangelios.

• ¿Qué había en esas comidas con Jesús? Una muestra de cercanía con la gente, de trato amistoso, gusto de disfrutar la vida con los demás. Decían de él que era comilón y borracho. Había también en esas comidas un significado que Jesús va a develar.

• La gente que había compartido los panes y los peces pregunta Jesús. «¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?». Él les responde en singular: «La obra de Dios –una sola– es que crean en Aquel que Él ha enviado».

• Jesús les indica una sola obra que abarca toda la conducta e involucra a toda la persona: seguir un itinerario de fe que abrirá nuevas perspectivas de conocimiento de quién es él, y que será una invitación a caminar en una forma de vivir nueva.

• En esta Semana III de Pascua, el capítulo 6 del Evangelio de San Juan, proclamado por partes cada día, es justamente el itinerario de fe que Jesús nos propone como lo hizo en la sinagoga de Cafarnaúm.

 

Lectura: Hechos 6,8-15

• El diácono Esteban es el primer seguidor de Jesús y testigo suyo que será ajusticiado por los judíos con la forma de ejecución que tenían por ley: apedrearlo.

• El juicio contra Esteban es una réplica del juicio contra Jesús: ambos son acusados por testigos falsos y la causa del enjuiciamiento es la misma: su intención de destruir el Templo que era el sitio emblemático de su religión.

• Esteban dará ante ellos un testimonio en favor de Jesús semejante al que dio Jesús de sí mismo: afirmar que él es el Hijo de Dios que está en la gloria del Padre.

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: La gente busca a Jesús, porque esperan de Él la solución a su estado de indigencia. - Jerusalén, año 100: Los seguidores de Cristo quieren acercarse más a Él, porque desean trabajar generosamente por una vida nueva para sus contemporáneos.

• Sentido La “Introducción al discurso del pan de vida”, muestra los siguientes focos de atención:

• En busca de Jesús (6,22-24). La noche después de la multiplicación de los panes, los discípulos intentaron separarse de Cristo, porque no admitió ser proclamado rey. En cambio, la gente permaneció en el mismo lugar, cerca de la ciudad de Tiberíades, pues deseaban encontrar de nuevo al Nazareno para que continuara solucionando sus penurias. Otras barcas, procedentes de Tiberíades, llegan al sitio donde fue posible comer hasta saciarse por obra de la acción de gracias (= eucaristía), pronunciada por el Señor. La gente, al no encontrar allí al Nazareno ni a sus discípulos, se embarca hacia Cafarnaúm: quieren que Él les solucione su pobreza. Lección: Buscar a Jesús es tratar de sentarse a la mesa de la sabiduría y del Espíritu Santo.

• Diálogo aclarador (6,25-26). Cristo está de nuevo entre la multitud; y le preguntan: “Maestro, ¿cuándo llegaste?” La respuesta del Nazareno les aclara que lo que ellos pretenden es encontrarlo solo para que les asegure su propio sustento. Enseñanza: Llamar a una persona a reflexionar sobre sí misma es ayudarla a acercarse a la verdad.

• Trabajar por el pan que perdura (6,27-29). Cristo invita a la gente a trabajar por el pan que permanece y da así la vida definitiva: este pan contiene amor y de este modo permite el crecimiento y la maduración de la vida humana, porque lo da Jesús, a quien el Padre ha regalado abundantemente el Espíritu Santo. Le preguntan entonces al Señor cómo y en qué trabajar para recibir el pan de Dios; Él responde que las obras que el Padre quiere es que adhieran a Aquél, que Él ha enviado: asimilar como alimento la persona y el mensaje de Jesús. Mensaje: Cada uno de nosotros puede preguntarse: ¿cómo sigo yo a Jesús? ¿Y cómo sé, cómo puedo saber si sigo bien a Jesús o si soy interesado? De aquí un consejo: “el consejo de la memoria”. El justo discernimiento puede llegar del “refrescar la memoria”. Es decir, nosotros podemos preguntarnos: “¿qué ha hecho Jesús por mí?”, pensando sobre todo y concretamente en nuestra vida. Entonces encontraremos muchas cosas grandes que Jesús nos ha dado gratuitamente, porque nos ama: a cada uno de nosotros. (Papa Francisco, 16-04-2018).

Pascua III: Martes (aquí)