SEMANA XXVI: EVANGELIOS

Martes: «Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén»


Evangelio de San Lucas 9,51-56

• Jesús decide dejar Galilea para culminar su misión en Jerusalén. Esta resolución es un parteaguas: intuye que va a meterse en la boca del lobo. Así lo ha comunicado a sus discípulos en el segundo anuncio de su pasión.

• Atraviesa el territorio de Samaría, donde viven judíos separados de los judíos de Jerusalén y hostiles a ellos, a las autoridades religiosas, a los fariseos y a los escribas.

• Estos, a su vez, rechazan a los samaritanos, a quienes consideran corruptores de las tradiciones judías. Esta escisión cultural y religiosa venía desde la conquista de Samaría por los Asirios en el siglo VIII aC.

• Los Evangelios se hacen eco de este cisma. Jesús se sitúa en la encrucijada del conflicto. Trata con una samaritana a quien le pide de beber. Cuenta la parábola del hombre asaltado de quien se compadece un samaritano.

• Sus discípulos no acaban de comprender a Jesús, siguen entrampados en una mentalidad sectaria y continúan discutiendo sobre sus ambiciones, como se ve en los Evangelios de hoy y de ayer.

• Ambiciones y xenofobia son dos perversiones que afectan a la humanidad. Se presentan entre los propios discípulos de Jesús, renacen y se recrudecen en distintos pueblos, naciones, culturas y religiones.

• San Pablo vivió dominado por ese espíritu sectario que lo llevó a perseguir a los seguidores de Jesús. Al igual que los demás apóstoles, fue liberado de esa esclavitud. Escribió estas palabras luminosas en una de sus cartas:

• «Cristo es nuestra paz, el que de dos pueblos –judíos y no judíos– hizo uno solo, derribando en su cuerpo el muro divisorio, la hostilidad... Reunió los dos pueblos en su persona, creando de los dos una humanidad nueva» (Ef 2,14-15).

 

 

Lectura: Zacarías 8,20-23

• Las diez promesas-bendiciones del oráculo múltiple terminan en forma apoteósica: Jerusalén se convertirá en el lugar de convergencia de pueblos numerosos. La última promesa, en particular, es de una intensidad lírica muy viva.

• ¿Qué sentido tiene hoy en día, en particular para nosotros cristianos, este oráculo? Uno que es esencial: no será en Jerusalén, la antigua, sino en la Nueva donde se congregarán todas las naciones. Esa Jerusalén Nueva es la consumación del Reinado del Dios que es Amor.

• Un signo e instrumento de esta comunión final de la humanidad en Dios es la Iglesia. En los dos años recientes se llevó a cabo en Roma el Sínodo sobre la sinodalidad, tautología que significa esto: la Iglesia, todos en ella, laicado y jerarquía, mujeres y varones, gente de toda condición, seguidores de Jesús de distintas confesiones, todos hemos de «hacer camino juntos». Eso significa la palabra «sínodo» del griego: «σύν / syn» que significa «con, juntos» y «ὁδός / hodos», que significa «camino, ruta». Somos compañeros y compañeras de ruta.

 

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Reflexión: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: Jesús habría sido rechazado alguna vez por los samaritanos. - Grecia, año 80: Se quiere subrayar que, en la aceptación del Evangelio como en el seguimiento de Jesús, son necesarias la libertad y la responsabilidad.

• Sentido El Evangelio trata de “la mala acogida de Jesús en un pueblo de Samaría”. El texto se puede dividir en tres partes:

• Decisión de ir a Jerusalén (51). Jesús decide ir a la capital; lo acompañan sus discípulos. Es el comienzo de un largo y duro caminar del Nazareno, que parte desde Galilea y se dirige hacia la Gran Ciudad. Se destaca la importancia de este viaje, porque ocupa más de un tercio de todo el Evangelio de Lucas. Es un camino con dificultades y, como catequesis post pascual, representa un largo proceso de aprendizaje para los discípulos. De la experiencia de este caminar surge la llamada a la conversión, dado que es el camino de respuesta a la voluntad de Dios. Lección: La opción por la vida de todos no puede estar exenta de amor y amistad.

• Mal recibimiento (52-53). En un pueblo samaritano niegan el hospedaje a Jesús y a los discípulos. Existía antipatías mutuas entre samaritanos y judíos. Los samaritanos procedían de una mezcla de raza traída por las invasiones asirias, y tenían su propio templo en Garizín, paralelo al de Jerusalén. Por eso, los hebreos los consideraban impuros y herejes. Éstos les devolvían la enemistad. Moraleja: Lo que uno siembra, cosecha.

• Incomprensión y enseñanza (54-56). Los discípulos aún no entienden las enseñanzas del Maestro. Su orgullo de raza no tolera que unos pobres samaritanos los rechacen. Además, su fanatismo por adorar a Dios en Jerusalén y su prepotencia por ser acompañantes del futuro Mesías, les hace creer que son propietarios de la verdad. El "volverse" de Jesús hacia ellos contiene una profunda enseñanza, unida a ironía y decepción: Cristo los reprende, pues, para Él, el Evangelio del Reinado de Dios no se impone por la fuerza. Mensaje: La libertad es uno de los fundamentos del ser cristiano.

Semana XXVI: Miércoles (aquí)