Evangelio de San Mateo 10, 24-33

• En las circunstancias de los cristianos de segunda generación, las palabras de hoy son de aliento y fortaleza en las persecuciones: «No teman, no teman, no teman». Tres veces lo dice Jesús.
• En nuestra circunstancia, que no es de persecución, ¿qué sentido pueden tener? ¿Habrá también alguna amenaza? Por supuesto que las hay. En México muy señaladamente, hay una invasión del crimen que amenaza a toda la sociedad.
• Jesús nos pide desarrollar tres actitudes: vencer el temor, ser transparente, tener confianza. Puedo tener temor por decir lo que pienso; puedo encubrirme y esquivar mi pensamiento; puedo tener confianza y manifestar lo creo.
• Nuestros temores tienen muchas causas, una de ellas es el encubrimiento: huir de mí, no reconocer quién soy, por temor a asumir mis oscuridades o vergüenza de admitir mis luces.
• Nuestra opacidad proviene de esquivar la verdad, no una verdad abstracta, sino la verdad de quién soy, qué quiero, qué pienso realmente.
• Nuestra desconfianza proviene de timidez, de inseguridades en el trato con los demás, de sospechar de ellos, de poner en tela de juicio la palabra.
• Ser una persona honrada, tener una vida auténtica, actuar sin doblez, hablar con sinceridad, expresarse verazmente, tener palabra leal, cumplir las promesas, confiar en los demás… Nada de esto requiere el heroísmo del martirio, como en las persecuciones.
• Ser transparentes, vencer temores, tener confianza. A eso nos invitan las palabras de Jesús. Si no requieren actos heroicos de martirio, sí exigen voluntad de ser una persona honesta.
• Hoy, 11 de julio, recordamos a san Benito, iniciador de la vida monástica que lleva su nombre, patrono de Europa. En su Regla de vida monástica cita estas palabras de sabiduría de la vida cotidiana que valen para todos, tomadas del Salmo 34:
«¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad?
Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la mentira;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y sigue tras ella».
Lectura: Isaías 6,1-8
Este pasaje es el relato solemne y majestuoso de la vocación de Isaías. A diferencia de Amos y Oseas, ambos profetas del norte, Amos de origen campesino y Oseas que tuvo un matrimonio doloroso, Isaías fue un hombre culto, de buena posición social, quizá sirvió en la corte del rey en Jerusalén.
Su influencia profética y literaria alcanza varios siglos y se encuentra recogida el libro atribuido a un Isaías único. En realidad, ese primer Isaías vivió en el siglo VIII aC y sus oráculos comprenden los capítulos 1 a 39 de dicho libro. Los demás capítulos son de épocas posteriores. Incluso en la primera parte del libro, hay oráculos muy posteriores que se conocen como el Apocalipsis de Isaías (cc. 24-27).
En el relato de la vocación, destaca la grandeza y santidad del Señor que sobrecoge al profeta, lo purifica y lo fortalece para una misión. Destaca igualmente de fortaleza, la audacia y la entrega del profeta a Dios que lo llama: «¿A quién enviaré? ¿Quién irá de nuestra parte? ... ¡Aquí estoy, envíame!».
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Reflexión: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: Las autoridades judías persiguen a Jesús, porque presenta una nueva imagen de Dios. - Antioquía (Siria) año 80: Los cristianos son perseguidos por practicar la justicia del Reinado de Dios en la sociedad.
• Sentido El tema del Evangelio es la "Confianza en Dios". El texto puede dividirse en tres partes:
• No tener miedo a vivir profundamente el Evangelio (10,24-28). El libro de los Hechos de los Apóstoles llama a los seguidores de Jesús “discípulos”, “cristianos” y “los del camino”. El Evangelio de hoy propone un nuevo nombre: “Los que no tienen miedo”. Jesús no recomienda a sus discípulos que se enfrenten con sus perseguidores, sino que no cesen por ningún motivo de comunicar el mensaje, principalmente con la vida. En un tiempo el Evangelio del Reinado de Dios estuvo oculto en Galilea, ahora tiene que llegar a saberse en todas partes. Lección: Un cristiano en su afán misionero de evangelizar, debe llegar hasta donde sea, incluso hasta poner en peligro su propia vida. Con cuanta mayor razón deberá posponer el dinero, los honores y el poder.
• Valorar más la vida humana que la de los pajaritos (10,29-31). Dios es el Padre bueno, y Jesús exhorta a tener confianza en el Padre. Nada de lo que sucede se le esconde, ni siquiera las cosas más mínimas, como la muerte de los pajaritos. A Él no se le escapa nada de la vida (“cabellos”) de quienes siguen a Jesús. Su Amor abraza la creación entera. Enseñanza: El cristiano está cimentado sobre la piedra angular de Cristo, que ha muerto y resucitado para darnos la seguridad de nuestra victoria.
• Tomar el camino de la humanización (10,32-33). Como conclusión, Cristo afirma que quien vive profundamente el Evangelio entre los seres humanos, corona su vida con un crecimiento pleno; pero quien se acobarda, se aboca a la ruina y termina en el fracaso. La imagen de Jesús declarando ante el Padre de muchos hijos, subraya el sentido humanizador del Evangelio. La fidelidad del discípulo a Jesús en la persecución, por amor a los hermanos, requiere la fuerza del Espíritu Santo. Mensaje: El Señor nos sigue diciendo, como decía a los discípulos de su tiempo: “¡No les tengan miedo!”. No olvidemos esta palabra: siempre cuando tengamos alguna tribulación, alguna persecución, algo que nos haga sufrir, escuchemos la voz de Jesús en nuestro corazón: “¡No les tengan miedo!”. “¡No les tengan miedo: sigan adelante! ¡Yo estoy contigo! No tengan miedo del que se burla de ustedes y los maltrata, y no tengan miedo de quien los ignora, o del que “por delante” los alaba pero, a espalda de ustedes combate contra el Evangelio. Todos los conocemos. Jesús no nos deja solos, porque somos preciosos para Él. Por eso no nos deja solos: cada uno de nosotros es precioso para Jesús, y Él nos acompaña (Papa Francisco, 25-06-2017).
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