Lecturas: Eclesiástico 15,15-20 / I Corintios 2,6-10 / Mateo 5,17-37
Botón homilético: Francisco Quijano

• «Él puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano. Ante ti están la vida y la muerte: a cada quien se le dará lo que prefiera». Así presenta un sabio judío del siglo II aC el predicamento de la libertad.
• «Han oído que se dijo a los antepasados: No matarás... No cometerás adulterio... No jurarás falsamente». «Yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal». «No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento». ¿Pretende Jesús imponer leyes más rigurosas? ¿Con qué autoridad?
• El Sermón del Monte, al cual pertenece el Evangelio de hoy, comienza con la proclamación del Manifiesto de la Felicidad: «Felices los pobres de espíritu, los afligidos, los pacientes, los misericordiosos, los de corazón puro, los agentes de paz, los perseguidos por la justicia».
• Feliz quien está en sintonía con estas declaraciones. Feliz quien extiende su mano al agua refrescante de la felicidad. Feliz quien prefiere la vida, la fidelidad en el amor, la verdad.
• Las leyes o el amor, las normas o la propia decisión, los preceptos o la autenticidad, los méritos o la gratuidad, cumplir para quedar bien o desbordar generosidad. En algún momento se presentan estos dilemas acerca de nuestra conducta.
• En el plano social, la cuestión es más aguda: frente desórdenes, abusos, delitos, crímenes, violencia, hay quienes claman: mano dura. Otros dicen: no, educación, cultura, personas conscientes; sin esto, la acción policiaca, los jueces y las cárceles son inútiles.
• Jesús enseña hoy en el Evangelio unos mandamientos acerca de nuestro trato con los demás, no son mandamientos acerca de nuestra relación con Dios, lo son de nuestra convivencia.
• No matarás, No mutilarás, No amenazarás, No violentarás, No forzarás, No coartarás, No violarás la alianza conyugal, No mentirás, No jurarás en falso, No robarás, No extorsionarás, No insultarás, No denigrarás, No usurparás… No No No No No …
• Aristóteles definió el nivel de humanidad con dos expresiones: «ζῷον λόγον ἔχον» «viviente que tiene, usa palabra» y «ζῷον πoλιτικόν» «viviente que habita, convive en ciudades»: palabra, diálogo, discusión, argumentación, razonamiento, acuerdo, convenio, pacto; uso de palabra para convivir de forma cívica, civilizada, respetuosa, fundada derechos y deberes, estado de derecho, política de a deveras. Este es el nivel de humanidad.
• Por debajo de ese nivel está lo prohibido por el NO. Si vives indiferente, tolerante, aguantando una sociedad en la que se traspasa cotidianamente los límites del No, vives por debajo del nivel de humanidad, en niveles inhumanos, vida incivilizada, vida insolidaria. No es siquiera «ley de la selva»: los animales brutos tienen límites infranqueables. Y tu pasividad te hace copartícipe coadyuvante de ese estado de cosas.
Lecturas: Sirácide / Eclesiástico y I Corintios
• Ben Sirá, autor de este libro, formula de forma concisa, nítida, incisiva el dilema crucial de nuestra vida: qué vas a hacer con tu libertad, cómo vas a jugarte tu destino, quién es tu prójimo.
• San Pablo lleva la cuestión a un dilema teológico: el hombre no se justifica por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo. Tomás de Aquino contrapone la ley antigua escrita en lápidas con la gracia nueva del Espíritu derramada en los corazones.
• Comoquiera que se enuncie esta paradoja, la clave es Jesús, liberador de la humanidad, que nos transforma íntegramente, haciendo de nosotros criaturas nuevas. El signo definitivo de esta transformación es su triunfo sobre la muerte: la resurrección.
• ¿Y si prevalece la violencia, el daño a la integridad de las personas, el asesinato, el abuso sexual, la depredación lasciva, el engaño, la mentira, el fraude? Para conservar el orden social, a todo eso hay que decirle un No rotundo, y ponerle el alto.
• El anuncio evangélico de san Pablo es un misterio: «lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman». El Apóstol cita aquí a Isaías, que se refería al misterio insondable del Dios Único y Creador. San Pablo aplica estas palabras al misterio de ese Dios que se manifiesta en la humillación, la debilidad y la muerte: en Jesús Crucificado.
• • •
Claves para la homilía: Julián Riquelme
• Contexto - Palestina, año 30: Los escribas y fariseos cumplían escrupulosa y externamente la Ley, y acusaban a Jesús de no observarla. - Antioquía (Siria), año 80: Cristo es más que Moisés, porque no vino a abolir la Ley o los Profetas, sino a darles un cumplimiento más plenamente humano (Mt 5,17).
• Sentido El Evangelio contiene "Las primeras enseñanzas del Sermón del Monte". Jesús afirma: “Si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5,20). Toda ley tiende a propiciar la vida de las personas en un grupo humano; sin embargo, en el mismo momento de ser promulgada queda obsoleta, anticuada. Cristo quiere que inscribamos el criterio esencial de toda ley en nuestros corazones, para cultivar actitudes interiores orientadas a actualizar relaciones justas con los prójimos: invita a superar la letra de las leyes para hacer nuestro su espíritu. Por eso, presenta varias antítesis entre las leyes del Antiguo Testamento y las experiencias del Reino de Dios, es decir, ofrece varios ejemplos de reinterpretaciones, que se detallan a continuación:
• Antítesis sobre el 5° Mandamiento: “Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: «No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal». Pero Yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal” (Mt 5,21-22; cf. Ex 20,13). No solo se arremete contra los prójimos con un arma; se los puede herir también con actitudes, gestos, palabras e indiferencias. En resumen: No tratar con ira al hermano para no matarlo desde su interior. Lección: Cada uno de nosotros siempre tendríamos que estar diciéndonos: “Se dijo a los antepasados…. Pero Yo les digo”; así conoceríamos mejor las exigencias de nuestro propio ser y las de los demás; se ensancharía nuestra conciencia; y nuestra práctica humanizaría el entorno y el mundo.
• Antítesis sobre el 6° Mandamiento: “Ustedes han oído que se dijo: «No cometerás adulterio». Pero Yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón” (Mt 5,27-28; cf. Ex 20,14). Jesús no se refiere aquí a los pensamientos pasajeros, que surgen en el varón cuando ve a una mujer bella, o en una mujer cuando ve a un varón buen mozo, pues son naturales, sino al entretenerse en ese deseo, que, tarde o temprano, se pretende realizar. En suma: No maquinar proyectos de adulterio, porque destruyen la pequeña o gran felicidad de otra familia. Enseñanza: Si bajáramos hasta el fondo de nuestro ser, descubriríamos allí la presencia de Dios, y hallaríamos su voluntad, que convoca a respetar los proyectos de vida de las otras personas.
Antítesis sobre el 2° Mandamiento: “Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: «No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor». Pero Yo les digo que no juren de ningún modo. Cuando ustedes digan «sí», que sea sí, y cuando digan «no», que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno” (Mt 5,33-34a.37; cf. Ex 20,7). No llamar a Dios como testigo a través del juramento, porque su presencia está en cada uno de los hermanos y hermanas. Para Cristo, donde hay confianza no es necesario el juramento (Mt 5,34ª). Además, conviene decir únicamente el «sí» o el «no», porque equivalen a un juramento al pronunciarlos quienes tratan de vivir la misma práctica de Jesús (Mt 5,37). En síntesis, evitar la doblez y cultivar la rectitud de corazón. Mensaje: Cuando descubrimos la voluntad de Dios no deberíamos cumplirla por temor al castigo, porque el temor es propio de los esclavos; tampoco buscar principalmente el premio, porque es convertir a Dios en deudor nuestro: Dios es Amor y nuestra práctica ha de imitar a Dios. “El que ama ha cumplido la ley” (Rm 13,8). “Ama y haz lo que quieras” (San Agustín).
Semana VI: Lunes (aquí)
en-RED-ados
Comentarios, opiniones, dudas acerca de este portal de espiritualidad y de otros temas…
NUESTRA BIBLIOTECA
Documentos en formato pdf para descargar:
