EVANGELIO DOMINICAL

Bautismo del Señor Jesús


Lecturas: Isaías 42,1-4.6-7 / Hechos 10,34-38 / Mateo 3,13-17

Botón homilético: Francisco Quijano

• En el episodio del bautismo de Jesús se narran dos realidades. Una es histórica: Jesús fue discípulo de Juan Bautista y fue bautizado por él antes de emprender su misión de anunciar el Reinado de Dios. Se formaron así, digamos, dos movimientos: el discipulado de Juan y el discipulado de Jesús. Ello marcará la perspectiva del Evangelio de Mateo.

• El otro hecho sobrepasa la historia: es la revelación de quién es Jesús. Para ello, Mateo despliega una teofanía con rasgos apocalípticos: el cielo se rasga, se muestra el Espíritu en forma de paloma y se escucha una voz celestial.

• Con este episodio inicial de la vida pública de Jesús, Mateo insinúa la respuesta a estas preguntas: ¿Quién es Jesús? ¿Cómo pudo realizar su misión ante un rechazo que le costó la vida? ¿Qué nos dejó tras el fracaso de su muerte?

• En este episodio, la respuesta es parcial, será completa después de la resurrección de Jesús. Su bautismo tiene como foco estas palabras: «Este es mi Hijo amado, en él me gozo».

• Dios Padre envuelve a Jesús en su Amor –que es su gozo, complacencia, predilección, delicia, felicidad, alegría–. Todo eso es el Espíritu de Amor con que el Padre envuelve a su Hijo; su Hijo, envuelto en Espíritu de Amor, responde Abba, Padre mío querido. El Padre Ama a su Hijo, el Hijo Ama a su Padre, hay una inspiración de Amor entrambos.

• En el bautismo de Jesús tenemos un atisbo de vida divina que nos sobrepasa. Jesús, Hijo queridísimo del Padre, realizó su misión con la fuerza del Espíritu de Amor. Con su muerte y resurrección, comunicó a la humanidad este Espíritu que es el Amor de Padre e Hijo.

• Esta vida divina se nos comunica en el bautismo, que es nacimiento nuevo por el agua y el Espíritu, en el nombre de la Trinidad Santa: «Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y de Espíritu Santo». A nosotros corresponde vivir esta gracia.

 

Lecturas: Isaías y Hechos de los Apóstoles

• De este pasaje de Isaías II, en su Libro de la Consolación, hay varios comentarios en este sitio, este es uno de ellos (aquí). Es el comienzo del Primer Cántico del Siervo de Dios, personaje misterioso que vivió una vida de fe intensa en solidaridad con su pueblo.

• Los Evangelistas, Marcos, Mateo y Lucas, escogieron este pasaje como inspiración para presentar la voz del Padre que declara su amor y su gozo en su Hijo muy amado, Jesús. Del Siervo de Dios, esto dice la voz: «Miren a mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien mi alma se deleita».

• Estas palabras que escucha el siervo, al igual que las de la voz que escucha Jesús, repetidas al ritmo de la propia respiración, son una magnífica oración para tener confianza en Dios y paz en el corazón.

• En el capítulo 10 de los Hechos de los Apóstoles (aquí), san Lucas relata el encuentro de Pedro con Cornelio, centurión romano, propiciado por sendas revelaciones que tuvieron ambos. En casa de Cornelio, Pedro anuncia a Jesús y, a resultas de ello, él y mucha gente que estaba ahí creen en Jesús y reciben el Espíritu Santo. El episodio se suele designar como «Pentecostés de los paganos».

• Las breves palabras de la lectura de hoy son el comienzo de la predicación de Pedro. En ellas se refiere de manera muy escueta la vida pública de Jesús: Jesús, ungido por el Espíritu Santo, predicó en Galilea y Judea, «pasó haciendo el bien y sanando a los poseídos por el diablo, porque Dios estaba con él».

 

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Julián Riquelme: Claves para la homilía

• Contexto - Palestina, año 30: Jesús, una persona ya madura, pero inquieta, se siente atraído por la predicación de Juan Bautista. El bautismo de Jesús por Juan marcó el cierre de una etapa de su vida y el comienzo del anuncio del Reinado de Dios. - Antioquía (Siria), año 80: Para los primeros cristianos, la palabra griega “bautizar” significa “sumergir”: para ellos, “ser bautizado” equivalía a sumergirse en el seguimiento de Jesús, que murió y ahora está resucitado. Además, como bautistas y cristianos están perseguidos por los romanos, necesitan unir fuerzas (Mt 3,15) para comunicar la Buena Nueva en el Imperio.

• Sentido El Evangelio trata del “Bautismo del Señor". La experiencia, que tiene el Maestro, se da una vez concluido el rito del bautismo. Fue una experiencia que le ayudó a definir mejor su camino para que Dios Padre reine en cada uno y en todos los seres humanos. El texto contiene los siguientes aspectos:

• La apertura de los cielos (3,16c). Es la expresión de la esperanza de todo el Antiguo Testamento: “¡Si rasgaras el cielo y descendieras!” (Is 63,16). La apertura del cielo manifiesta que Dios ya está interviniendo de manera definitiva en la historia a través del Mesías Jesús. Lección: Ya estamos en los tiempos mesiánicos: siempre ha habido Amor de Dios en la interioridad humana, pero “ahora” podemos apropiarnos de ese Amor, si adherimos a la persona de Jesús.

• El descenso del Espíritu (3,16e). Jesús experimenta ahora la presencia del Espíritu de Dios en su vida: está en Él como en su propio nido u hogar. La cercanía del Espíritu Santo fortalece su interioridad para ser uno de tantos, pero a la vez buscar la solidaridad con el prójimo. Enseñanza: Así se manifiesta, en Cristo, la dignidad que Dios quiere para cada uno y para todos los seres humanos.

• La voz de Dios Padre (3,17b). Se cita el primer cántico del Siervo de Yahvé (Is 42,1-9), donde se dibuja el camino para invitar a los seres humanos a vivir el Reinado de Dios, el Shalom definitivo, la libertad de Israel y de todos los pueblos (Cf. Is 52,13-53,12). Probablemente Jesús narró más de una vez su experiencia bautismal a sus discípulos. Mensaje: Conviene que tú sepas, de manera directa o indirecta, el lugar y la fecha de tu bautismo, porque hoy el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo te dicen “Tú eres mi hijo amado”.

Semana I: Lunes (aquí)