EVANGELIO DOMINICAL

Solemnidad de Pentecostés


Lecturas: Hechos 2,1-11 / I Corintios 12,3-7.12-13 / Juan 20,19-23

Botón homilético: Francisco Quijano

• Hay resonancias y armonías clave en esta manifestación de Jesús resucitado y las primeras palabras de la Biblia; y luego el relato de la creación del ser humano: el soplo creador.

• Dice el libro del Génesis en clave mítica: «El espíritu de Dios se movía sobre la superficie de las aguas» (1;1). Dice el libro del Génesis en clave artesanal: «El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo» (2,7). Esa es la creación primera.

• Dice el Evangelista en clave de conjuro: «Jesús sopló sobre ellos y les dijo: ―Reciban el Espíritu Santo». Ese soplo es el Espíritu de Dios. Ese Espíritu es el que Jesús exhaló al momento de morir en la cruz. Esa es la creación nueva.

• La primera creación es el origen, la creación nueva es el fin. En la resurrección de Cristo tenemos condensado nuestro destino último: ser humanidad gloriosa que pasa por el sufrimiento y la muerte.

• Jesús resucitado irrumpe en medio de los discípulos que estaban encerrados por miedo a los judíos. Los saluda con unas palabras que aquietan y fortalecen su ánimo: «La paz sea con ustedes».

• Les muestra luego sus llagas en las manos y en el costado. Esas heridas, su pasión, la cruz, su muerte, la memoria viva de su crucifixión tenían a sus discípulos agobiados, abatidos, temerosos, encerrados.

• Jesús reitera su saludo, que es bálsamo para sanar las heridas de sus discípulos, esas heridas que eran su miedo, su fragilidad, su cobardía, su huida cuando echaron mano de Jesús para llevarlo a la muerte. Paz de Dios que es bálsamo.

• Después de comunicarles la paz, sopla sobre ellos para infundirles el Espíritu Santo, Espíritu de Amor y Paz. El Espíritu Santo los acompañará en adelante para anunciar con audacia a Jesús muerto y resucitado.

 

Lecturas: Hechos y Corintios

• El relato de la irrupción del Espíritu en Pentecostés y el anuncio evangélico escuchado es múltiples lenguas hay que leerlo en contraste con el episodio legendario de la confusión de lenguas en Babel (Gen 11).

• Aquel episodio, de carácter legendario, mítico, por supuesto, tiene el sentido de la fragmentación de la humanidad una en grupos disperso y opuestos como efecto de la ambición de inmortalidad de la propia humanidad. Se trata de una etiología de un hecho que nos afecta como humanidad: las divisiones y las guerras.

• Pentecostés es el anuncio y la prenda de una humanidad integrada con todo y sus diferencias irreductibles. Esta perspectiva no es una etiología que desentraña el pasado, sino una utopía que proyecta a la humanidad hacia su destino: una humanidad reconciliada en Dios.

• En su Primera Carta a los Corintios, Pablo revela cual es el fundamento de una humanidad reconciliada: el Misterio del Dios Triuno: diversidad de carismas, pero un Espíritu; diversidad de ministerios, pero un Señor; diversidad de actuaciones, pero un Dios.

• Consecuencia de ello, todos, judíos y griegos, esclavos y libres, y cualquier otra división en el curso de la historia, todo el mundo forma partes de la misma humanidad por obra del Espíritu.

 

 

 

Claves para la homilía: Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: Después de la muerte de Jesús, los discípulos tuvieron miedo a los judíos (Jn 20,19) - Jerusalén, año 100: Los cristianos descubrieron que el único objetivo de la predicación de Jesús fue que también nosotros, lleguemos a vivir, como Él, esa misma experiencia de Dios como Espíritu.

• Sentido El Evangelio de hoy invita a “descubrir y vivir” una realidad que está tan presente ahora como hace dos mil años. Se refiere a “La donación del Espíritu Santo” (20,22-23). El texto ofrece tres elementos:

• El soplo (20,22ª). La acción de insuflar evoca el aliento creador de Dios en los inicios (Gn 2,7). El Espíritu Santo es el poder de Dios, que recrea y transforma el universo. Es un Espíritu de amor, de alianza definitiva. Lección: Por la fuerza y el don del Espíritu Santo, llega a este mundo la vida humana, el Evangelio, la fe, el Pueblo de Dios, los sacramentos.

• El envío del Espíritu (20,22b). Todos tenemos como fundamento de nuestro ser a Dios-Espíritu, aunque no seamos conscientes de ello. Si se habla de “envío”, de “donación”, de “venida”, es solo para indicar que la experiencia de Dios como Espíritu, es un regalo absolutamente gratuito, desinteresado, de plena generosidad de parte del mismo Dios. Todo el mensaje de Jesús se reduce a manifestar su experiencia de Dios como Espíritu. Moraleja: En nuestro peregrinar conviene no solo “mirar para fuera”, sino también “contemplar nuestra interioridad”: Porque mi relación con Dios no es la relación de un “yo” con un “Tú”, sino más bien una relación de mi “yo” con “el YO”, que es la quintaesencia de mi propio ser. Si, en nuestro grupo, vivimos cada uno esta experiencia, seremos una Comunidad Enviada.

• El perdón de los pecados (20,23). El Espíritu Santo tiene como misión conducirnos a alcanzar nuestro crecimiento pleno, a ser nosotros mismos, a lograr nuestra plenitud personal y comunitaria. “Pecado” en la Biblia es no darle en el blanco a la meta de nuestra plenitud humana y cristiana. Mensaje: Solo con la fuerza del Espíritu Santo podemos crecer personal y comunitariamente en plenitud.

Semana X: Lunes (aquí)