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Santo Domingo de Guzmán


Evangelio de San Mateo 5,13-16

• «Ustedes son la luz del mundo». «O lumen ecclesiae – Oh Luz de la Iglesia», así cantamos los dominicos a nuestro Padre en la última oración del día, las Completas. Domingo es luz de la Iglesia por su palabra y por la Orden que él quiso que fuera y se llamara de Predicadores.

• La luz es una metáfora feliz para destacar el valor de la palabra. Pertenecemos al género de «animales que usan la palabra» o «animales políticos», a decir de Aristóteles, que conviven y conducen su convivencia hablándose.

• En Dios hay Palabra. «Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios». «Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros». Estos animales que usan la palabra para convivir tienen en su seno la Palabra que existía desde siempre.

• Antes de que la Palabra se hiciera carne, Dios habló a su pueblo y, por su él, a la humanidad, para guiarla en su peregrinar por la tierra de un modo conforme a su naturaleza. Dice el salmista: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero» (119,105).

• Nuestra relación con la palabra es cambiante, como lo somos nosotros. Hay palabras bobas, insulsas. Hay palabras chispeantes, agudas, que provocan estallidos de risa. Hay palabras cariñosas, tiernas, que llenan de consuelo y felicidad. Hay palabras sabias, cargadas de experiencia vivida.

• Hay palabras huecas, no dicen nada, palabrería. Hay palabras que ofenden, hieren, matan. Hay palabras engañosas, mienten, dicen falsedades, tuercen la verdad. Hay palabras lúcidas, certeras, que iluminan la vida.

• Domingo tenía palabras de consuelo y de verdad, dicen los testigos de su vida. Tenía palabras de bendición y alabanza, cantaba en el coro y animaba a los frailes a cantar. Tenía palabras de súplica y dolor por la suerte de los pecadores. [F. Q.]

• Al final del día cantamos estos piropos en su honor: «Doctor de la verdad», «Predicador de la gracia». Así eran sus palabras. Escuchar el canto (aquí)

O lumen ecclesiae,
Doctor veritatis,
Rosa patientiae,
Ebur castitatis.
Aquam sapientiae
propinasti gratis.
Praedicator gratiae,
nos iunge beatis.

Oh Luz de la Iglesia,
Doctor de la Verdad,
Rosa de paciencia,
Marfil de castidad;
Agua de sabiduría
gratis nos has dado;
Predicador de la gracia,
reúnenos con los santos.