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    N° 52 NOVIMEBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 13º durante el año

Botón homilético                                                                                                 Francisco Quijano OP

Domingo 13º durante el año (1.7.2018) Sabiduría 1,13-15; 2,23-24   Marcos 5,21-43

● «Con solo tocar su manto, me curaré… Y sintió en su cuerpo que había sanado». «Jesús se dio cuenta de que una fuerza salió de él».

● «Tomó de la mano a la niña y le dijo: Talitha, qum, Chiquilla, levántate». «Ella se levantó al punto y echó a andar».

● Con una imagen de la física, se diría que el roce de una mano con el manto produjo una chispa de vida. Y el contacto de una mano con otra produce también una chispa de vida: ¡Talitha, qum!

● En el fresco de Miguel Ángel, una mano se extiende, se acerca a otra, no se tocan, salta una chispa de vida, uno la imagina, no la ve, esa chispa se difunde en un campo de luz, la creación entera.

● Dice el libro de la Sabiduría: «No fue Dios quien hizo la muerte… Él creó las cosas para que subsistan, todos los seres del universo son saludables, no hay en ellos veneno mortal».

● La curación de la mujer con hemorragias y la reanimación de la chiquilla son signos de la energía vital de Jesús, la chispa de vida divina que se nos trasmite por medio Él.

● Esa chispa es irradiación de luz, campo luminoso: la mujer y la niña se hallaban en las tinieblas de la exclusión, una por enferma, otra por muerta, proscritas de la irradiación de la convivencia. Jesús les comunica vida, ilumina su existencia.

 

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Claves para la homilía                                                                               Julián Riquelme OP
 

Contexto Palestina, año 30: En la época de Jesús, se debilita el sentido de la vida, debido a las enfermedades y a la ley de la pureza (Cf. Gn 30,1; Lv 15,19-31; Nm 19,11-22). Roma, año 70: Los cristianos tienen su vida en constante peligro, porque están siendo perseguidos en el imperio.

Sentido La sanación de la mujer con hemorragias y la resurrección de la hija de Jairo, poseen una sola clave interpretativa: Jesús es el Mesías de Dios, que tiene pleno poder sobre la Muerte, es el Señor de la vida y el Salvador de los seres humanos. El tema se desarrolla en tres pasos:

Un padre suplica por su hija enferma (5,21-24). El movimiento de la multitud es intenso y turbulento. Buscan en el Señor la solución de sus problemas. En estas circunstancias, surge Jairo pidiendo un gran favor: “Mi hijita se está muriendo, ven”. El Maestro se pone en camino inmediatamente. - El amor a los hijos mueve a los padres.

Una mujer enferma es sanada (5,25-34). Al tocar al Nazareno, ella queda sana. Jesucristo le da publicidad al hecho, para encomiar la fe de la mujer, y para dejar en claro que Dios no se mueve por las categorías de la pureza legal, sino por el bien de la gente. - La fe es sanante.

Una niña muerta es resucitada (5,36-43). La fe es importante (“No temas, basta que creas”), porque frente a la Muerte, Jesús: 1° Supera las visiones miopes (“Se burlaban de Él”); 2° Le da un nuevo sentido (“¡Niña, yo te lo ordeno, levántate!”); 3° La convierte en mesiánica, porque, el silencio y la acción pueden transformar de la realidad (“Jesús les mandó insistentemente que nadie se enterara de lo sucedido”). - La fe en Cristo, el Crucificado y el primer llamado por Dios de la muerte a la vida, es la puerta de la Vida sin fin.

 

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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