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    N° 52 NOVIMEBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 2º de Pascua

Botón homilético                                                                                                    Francisco Quijano OP
 

Domingo 2º de Pascua  (8.4.2018): Juan 20,19-31

 

► Dos series de pensamientos sobre este pasaje del Evangelio de Juan.

● Génesis 1, 1: El soplo de Dios se movía sobre la superficie de las aguas. Pasaje con acentos míticos.

● Génesis 2, 7: El Señor Dios modeló al hombre con arcilla del suelo, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo. Pasaje con tonalidades pintorescas.

● Juan 20, 22: Jesús sopló sobre ellos y añadió: Reciban el Espíritu Santo. Pasaje con resonancias místicas.

● Tres pasajes cargados de imaginación que expresan una realidad que desborda la imaginación: la resurrección.
 

► «Por sus santas llagas gloriosas nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor» — palabras que se dicen al colocar los granos de incienso en el cirio pascual.

● ¿Por qué Jesús muestra sus llagas a sus discípulos? Porque Jesús resucitado lleva con él hasta Dios una historia como la nuestra marcada por la violencia.

● ¿Por qué santas, por qué gloriosas? Porque sus llagas son signo de victoria sobre la violencia y la muerte.

● ¿Por qué son objeto de veneración en tantas imágenes de Cristo crucificado? Porque sus llagas, señal de la violencia que padeció, son sanación para nuestras heridas.

● Cantaban los primeros cristianos: «Él, insultado, no respondía con insultos; al padecer, no amenazaba; llevó a la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo. ¡Sus cicatrices nos han curado!»
 

• Miniatura las Historias de San Joaquín y Santa Ana, en la Bilbioteca Real de Turín

 

 

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Claves para la homilía                                                                          Julián Riquelme OP
 
Contexto. - Palestina, año 30: Si los líderes religiosos de Israel crucificaron a Jesús, intentarán acabar con sus seguidores. Por eso, “las puertas cerradas por temor a los judíos” (cf. Jn 20,19 y 26). - Jerusalén, año 100: Después de muchas dificultades, vacilaciones y dudas, los discípulos experimentaron que Jesús seguía vivo, y, además, les estaba comunicando a ellos su misma Vida. Éste es el mensaje de Pascua.

Sentido. El texto sagrado habla de dos apariciones de Cristo a los discípulos (Jn 20,19-29), y agrega la primera conclusión del Cuarto Evangelio (Jn 20,30-31). El género literario es el de las “apariciones”, que es un intento por comunicar con imágenes vivas la experiencia pascual; esa vivencia fue fruto de un proceso interior, en el que tuvo mucho que ver las reuniones de los discípulos. En el escrito se pueden distinguir los siguientes elementos:

Jesús se interesa por su comunidad (Jn 20,19-23). Vuelve a los suyos en la situación de la vida real; sale al encuentro de manera inesperada y los saluda. Como Resucitado les comunica regalos para la misión: El don del Espíritu Santo, que capacita para formar nuevas comunidades y anunciar la resurrección; la paz, entendida como armonía con el Dios de Jesucristo, con los seres humanos, y con la naturaleza; el perdón y la liberación de toda esclavitud, incluida la de la lejanía de Dios. - Creer en Jesús Resucitado produce en nosotros una enorme transformación, que invita a cambiar nuestra experiencia, nuestros horizontes y nuestras actitudes.

La historia de Tomás (Jn 20,24-29). Este discípulo muestra su incredulidad: No le cabe en la cabeza que el Mesías se manifieste en la entrega del Crucificado. Jesús se hace presente de nuevo y concede la señal pedida a Tomás, no aisladamente, sino en comunidad. Sin embargo, cuando él se encuentra con el Amor gratuito de Cristo, brota desde su interior esta confesión, que contiene nuestra fe común: “¡Señor mío y Dios mío!”. El proceso de fe de Tomás, es símbolo y modelo de la verdadera actitud de fe. - Nosotros y los creyentes del futuro no estamos en situación de inferioridad respecto a los primeros testigos de la Resurrección.

◙ Los otros signos (Jn 20,30-31). Es la primera anotación final del Evangelio de Juan. El objetivo de esta obra es la fe en Jesús, que obtiene la Vida: Como Jesús, se puede resucitar antes de morir, si practicamos el Amor al Prójimo (cf. Jn 13,34). - Si descubrimos los “muchos otros signos”, que Jesús realiza en nuestra propia existencia y en el mundo contemporáneo, crecerá la fe en Él, y recibiremos de Él la comunicación de la Vida Definitiva.
 

• Miniatura del Devotionale Abbatis Ulrici Rösch (1472), abadía de Sankt Gallen, Suiza



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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