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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 28º durante el año

Botón homilético                                                                                          Francisco Quijano OP

Domingo 28º durante el año (15.10.2017) Mateo 22, 1-14

● «El reino de los cielos es como un rey que celebraba la boda de su hijo». Hay que dar vuelo a la imaginación para descubrir el alcance de estos dos símbolos: reino, boda.

● Jesús usa el símbolo del reino para anunciar el reinado de Dios en medio de nuestra humanidad. Ese reinado es invitación a la amistad con Dios y entre nosotros, que comienza con dificultades en este mundo, aceptación y rechazo, para culminar en la comunión plena, Dios todo en todos, más allá de este mundo.

● Jesús usa también el símbolo de una boda, que es explosión de regocijo como en ninguna otra ocasión, para insinuar el gozo inefable de la amistad con Dios, que incluye a todo el mundo.

● Jesús no solo anuncia el reinado de Dios y lo compara con una boda, él mismo se presenta como novio, ofrece su amistad a todo el mundo, buenos y malos, participa en una boda, come con recaudadores y pecadores.

● Hay en la parábola del banquete de bodas otros rasgos que la narración presenta en forma trágica, con acciones violentas: unos invitados asesinan a los servidores del rey, el rey monta en cólera y arrasa con los asesinos y su ciudad; el propio rey echa de la boda a un invitado que iba mal vestido… ¿Qué sentido tienen estos hechos violentos, arbitrarios?

● Es una forma de dramatizar, aun de manera violenta y arbitraria, dos condiciones de cualquier relación de amistad: no se puede forzar a nadie a aceptarla, pero sí cabe decir que perdérsela es un dilema de nuestra libertad.

● Una buena amistad es por principio algo valioso, enriquecedor. Nadie te la impone. Si tú eliges excluirte, eres tú quien se condena a vivir en una soledad empobrecedora. Si tú no quieres ir a la boda, eres tú quien se pierde el regocijo y la alegría desbordantes de ese gran festejo.

⦁ Pieter Aertsen (1508-1575): Parábola del banquete de bodas, 1550-1554

 

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Claves para la homilía                                                                           Julián Riquelme OP
 

Contexto. - Palestina, año 30: Después de la “purificación del templo”, los sacerdotes protestan en forma airada… - Antioquía (Siria), año 80: El Reino es para todos. Por eso, la comunidad tiene que asumir la separación de la religión judía, y no repetir los mismos errores de sus antiguos dirigentes, que rechazaron al Mesías Jesús.

Sentido. En la “alegoría del banquete de bodas” se pueden distinguir, por lo menos, cuatro aspectos:

La imagen central del relato. El símbolo de la boda y las figuras del esposo y la esposa describen la relación de justicia y amor, que Dios ha querido establecer desde siempre con todos los seres humanos. El rey de la parábola es Dios Padre, quien desde siempre ha preparado la fiesta. Ahora el mismo Jesús es quien anuncia de modo definitivo las condiciones de participación en el banquete de bodas o Reinado de Dios. - Nuestra obligación es hacer de la vida, aquí y ahora, una fiesta para todos.

Apertura universal e invitación rechazada (Mt 22,2-10). Para ayudar a las personas de todos los pueblos a descubrir su vocación a la fiesta del Reino, Dios busca la colaboración de la gente de Israel, quienes responden con la negativa y la despreocupación: son negligentes, indiferentes y hasta agresivos. A través de Cristo y sus misioneros, se abre el llamamiento divino, de siempre, a todos, incluso a quienes, a ojo humano, son considerados malos. - El centro del mensaje está en que los servidores invitan a todos: malos y buenos. La invitación viene de lo hondo de nuestro ser y convoca a una plenitud, más allá de lo sensible.

El traje de boda (Mt 22,11-13). La indumentaria de fiesta no es la sola fe, ni sólo las obras meritorias, sino revestirse del espíritu de las bienaventuranzas, esto es, dar frutos de justicia, de misericordia, de lealtad y de solidaridad (Mt cc 5-7). En otras palabras: No basta con pertenecer nominalmente a la comunidad, sino que es necesario revestirse interiormente de Cristo, como afirma el apóstol Pablo (Ga 3,27). - La gracia, que es Amor de Dios, obliga.

La conclusión (Mt 22,14). La palabra "muchos" significa "todos"; la expresión "pocos" no indica un pequeño número, sino quienes responden a la gracia. No por el solo hecho de pertenecer al Israel de entonces o a la Iglesia hoy, se está participando en el Reinado de Dios. La participación en este Reinado coincide siempre con la respuesta libre al Dios de la vida, manifestado en Jesucristo. La última frase del Evangelio podría traducirse también así: "Porque hay más llamados que elegidos". - La salvación personal, que no incorpora la salvación del otro, no es cristiana y tampoco tiene nada de humana.

⦁ Tintoretto (1518-1594): Las bodas de Caná, 1561

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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