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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 23º durante el año

Botón homilético                                                                                             Francisco Quijano OP

Domingo 23º durante el año (10.9.2017) Mateo 18, 15-20

● En las comunidades cristianas hubo desde el principio conflictos, desencuentros, pecados, faltas institucionales. Lo ha habido a lo largo de la historia. De eso trata el evangelio: ¿Cómo hacerse cargo de ello?

● Tener la convicción de que el horizonte último no es el conflicto ni el pecado, sino la comunión y el perdón. «Dónde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

● ¿Y qué del lado oscuro de nuestra experiencia y de una historia marcada por conflictos y pecados? Hay que enfrentar esta realidad oscura. ¿Cómo? Mateo en el capítulo 18 ofrece unas pistas, que se aclaran con la parábola del domingo que viene.

● Estas son unas actitudes que nos hacen crecer en humanidad en medio del conflicto: saber que somos capaces de perdonarnos igual que lo somos de ofendernos. Nadie puede erigirse en juez impoluto de los demás.

● Pedir perdón y perdonar son acciones de alta calidad humana, que requieren transparencia, veracidad, franqueza, sinceridad, sencillez, respeto, consideración, amabilidad.

● Realizarlas nos eleva en humanidad por sobre los errores, fallas, ofensas y pecados. Nos asemeja a Dios de quien se dice en una oración que manifiesta su poder al perdonar. Somos más cuando pedimos perdón y perdonamos

⦁ Sofiya Inger (Kirov, URSS, 1960): Forgiveness - Perdón

 

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Claves para la homilía                                                                        Julián Riquelme OP
 
Contexto. ‒ Palestina, año 30: Ya en las sinagogas se enseñaba que había que perdonar al hermano que te ofende (Lv 19,17; Si 10,6; Ez 33,1-9; Rm 12,19; Fuente Q 17,34; Mt 18,1.21-22 / Lc 17,3-4). ‒ Antioquía (Siria), año 80: Quienes siguen a Jesús no son “perfectos”, sino que forman una comunidad de “hermanos”, que reconocen sus limitaciones, y necesitan el apoyo de los demás para superar sus fallos.

Sentido. El Evangelio se refiere al “perdón de las ofensas” o “corrección fraterna”. No establece normas, sino que invita a ayudar a los más "pequeños", a los débiles, a quienes están en el error (cf. Mt 18,5.6.10.14). En el texto se pueden distinguir tres partes:

♦ Ganar al hermano para la comunidad (Mt 18,15-17). La práctica penitencial de los primeros siglos se fue desarrollando en torno a las faltas contra la comunidad, no se tenía en cuenta la actitud personal con relación a Dios; de esta forma, el “si tu hermano peca” debía entenderse como una ofensa o daño a la comunidad, llevada a cabo por uno de sus miembros; la comunidad tenía que velar por el bien de todos sus miembros, los ofendidos y los que ofenden. Había también un camino o método para la admisión y para exclusión de sus miembros, tomado de las tradiciones judías (cf. Lv 19,17; Si 10,6; Ez 33,1-9; Rm 12,19); este itinerario establecía los siguientes pasos: primero, dialogar con el individuo; después, buscar algunos consejeros; finalmente, tratar el asunto a nivel de la comunidad (cf. Mt 18,15-17). En el caso excepcional de que el hermano “tampoco quiere escuchar a la comunidad”, se ponía a esa persona débil en cuarentena en relación a la comunidad, esto es, a que viva un distanciamiento temporal, durante el cual no se junte con el grupo (Mt 18,17; cf. 11,19; 2 Ts 3,14; 1 Co 5,9.11). ‒ Toda revisión de vida en la familia y en las comunidades cristianas ha de estar presidida por el Amor.

♦ Propiciar la libertad (Mt 18,18). “Atar y desatar” es un modismo hebreo que tiene varios sentidos: desde declarar lo que es provechoso para la familia, como lo hace un dueño de casa (Is 22,22), pasando por liberar a una persona de la esclavitud, llegando al lenguaje jurídico de desligar a alguien de una obligación, voto, promesa o sentencia. En este contexto, “atar y desatar” parece más bien referirse al tema del “Pecado”, relacionado con la misión de la comunidad cristiana: “Pecado” en la Biblia es oprimir a los otros; también dejarse oprimir; y no buscar vías para salir de la opresión (cf. Mt 16,19; Jn 20,23). ‒ Es misión de cada comunidad cristiana colaborar en la liberación de todas las esclavitudes.

 Valorar lo humano (Mt 18,19-20). “Donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, Yo estoy presente en medio de ellos”. “Reunirse en su Nombre” significa aceptar en común los criterios de Jesús, estar identificados con su actitud, es decir, buscar únicamente el bien de los seres humanos, también de los que no pertenecen al grupo o están contra él. Esa es una manera privilegiada de hacer presente a Cristo. ‒ Si valoramos las relaciones con los demás, podemos crecer en humanidad, y colaborar en la humanización de todos.

• Jean-Marie Pirot - Arcabas - (Metz,1926): Reconciliación

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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