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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Solemnidad de Corpus Christi

Botón homilético                                                                                        Francisco Quijano OP

Domingo de Corpus Christi (18.6.2017) Juan 6, 51-58

● «No solo de pan vive el hombre». Así provoca a reflexionar sobre el sentido de la vida el sabio judío que escribió el Deuteronomio. Si no solo pan, ¿de qué otra cosa vivimos? Su respuesta es: «de todo lo que sale de la boca de Dios».

● Jesús se presenta: «Yo soy el pan de la vida». Utiliza el pan como símbolo de lo que sacia nuestra hambre. Pero indica que es pan de la vida. Él es esa fuente de vida. Se dice pan, para indicar que hemos de tomarlo y asimilarlo como lo hacemos con el pan.

● Añade algo más: es Él, su carne, su sangre, su vida corporal, su persona íntegra, entregada por nosotros, lo que hemos de hacer nuestro como comida y bebida. ¿Es esto posible? Quienes lo escuchaban en Cafarnaum pensaron que no.

● Jesús insiste: «Como yo vivo por mi Padre, así quien me come vivirá por mí». Hay una comunicación íntima de vida entre el Padre y Jesús, entre Jesús y quienes lo aceptan en la fe. Es la comunicación de la vida de Dios, vida eterna: «Quien come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día».

● Este misterio de comunión está simbolizado y actualizado de manera ritual en la «comunión», que llamamos también «eucaristía», «santa misa». Jesús instituyó este ritual, que no debería resultarnos extraño: hay rituales de comunión en otras religiones con otros significados. El nuestro es ritual de comunión en Cristo, su muerte y su resurrección, su carne y su sangre, simbolizados en el pan y el vino.
 

• Dierick Bouts (c. 1410/1420-1475): La Última Cena, 1464-1467

 

 

Claves para la homilía                                                                                    Julián Riquelme OP

◙ Contexto ► Palestina, año 30: La gente de Cafarnaúm está desconcertada, porque esperan un Enviado de Dios, con poder de dominación. Sin embargo, Jesús es muy sencillo, anuncia el amor a los otros, y su servicio no es bullicioso. ► Jerusalén, año 100: Cuando se unen el Amor a los pobres y el compromiso por la equidad en la eucaristía, Cristo comunica la Vida de Dios, que ayuda a transformar el mundo.

◙ Sentido Esta es una parte del "Discurso del Pan de Vida". Jesús pone la alternativa: o seguirlo o abandonarlo continuando cada uno su propio camino. En este trozo bíblico se pueden detectar, por lo menos, tres rasgos fundamentales:

● La actitud de Jesús como alimento. El Maestro de Nazareth afirma: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan, que Yo daré, es mi carne para la Vida del Mundo”. Cristo Pan es principalmente su actitud, su persona, su Evangelio, su Buena Nueva de salvación. • Jesús invita a hacer nuestra su compasión por quienes sufren, su mismo amor por los humildes, su actitud de servicio a ras de tierra.

● La preocupación por la vida del mundo. Ante la perplejidad de sus oyentes, el Señor responde de manera solemne: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre, y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes; el que come mi carne y bebe mi sangre, tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día”. La carne y la sangre de Jesús es principalmente su entrega, su compartir, a favor de la Vida, porque Él ha “venido para que todos tengan vida, y la tengan en abundancia” (Jn 10,10). • Jesús insiste en que hay que asimilarlo como se recibe el alimento, esto es, apropiarse de su energía y hacer nuestra su misma vida. Todo depende de mi actitud vital.

● El Nuevo Pan para la Vida Nueva. Finalmente Cristo dice: “Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres, y murieron; el que coma de este pan vivirá eternamente”. Dios Padre hace donación de su Hijo Jesús a todos como pan del cielo. • Practicando la solidaridad con el prójimo exigida por el Evangelio, y participando en la eucaristía, con el pan partido y repartido, viviremos para siempre.
 

• El Greco (1541-1614): La Última Cena, 1568

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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