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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 6º de Pascua

Botón homilético                                                                                                      Francisco Quijano OP

Domingo 6º de Pascua (21.5.2017) Juan 14, 15-21

● Palabras de ausencia y presencia: este es uno de los veneros en los discursos de Jesús durante la última cena. Él está allí presente, pero se ausentará. Estará ausente, pero se hará presente. «Un poco y ya no me verán, otro poco y me verán» (Jn 16, 16) ¿Es un juego de palabras? ¿es un misterio?

● La vida mortal de Jesús fue de unos treinta y tantos años, dos y medio fueron de exposición pública: mucha gente lo vio y escuchó, algunos lo siguieron, otros lo acosaron y condenaron a muerte. Durante esos años hubo atisbos de quién era él. Pero su identidad última escapó a sus contemporáneos.

● Después de su resurrección, pudo intuirse quién era él. ¿Un profeta? Sí y más. ¿Un mesías, ungido de Dios, rey, jefe, cabecilla? Sí y más. Dice aquí Jesús: «Yo estoy con mi Padre». En otros lugares dice: «Yo y el Padre somos uno», «El Padre está en mí y yo en el Padre» (Jn 10, 30, 38).

● Estos dichos de Jesús reflejan a la vez quién era él realmente y cómo los primeros cristianos reconocieron su identidad última: Jesús, Hijo de Dios, Logos (en griego), Palabra (en español) del Padre, Dios igual a Dios, Dios de Dios (como dice el Credo).

● Ese Dios, Padre e Hijo, que es también Amor, habita en nosotros: «Yo estoy con mi Padre, ustedes conmigo y yo con ustedes». Más adelante de manera enfática: «Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos (quienes habrán de creer) sean también uno en nosotros».

● ¿Cómo es esta presencia de Jesús en ausencia? Es la presencia del amor que todo lo envuelve. Amor fraterno: «Ámense unos a otros». Amor de Jesús: «Como yo los he amado». Amor a Jesús: «Si me aman, guardarán mis mandamientos».

● Por sobre esta irradiación horizontal del amor, el Espíritu de Amor que lo envuelve todo: «Yo pediré al Padre y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes». Paráclito, del griego, quiere decir: valedor, defensor, abogado, protector, siempre dispuesto a amparar. Esta es la nueva presencia de Jesús después de su resurrección.

⦁ Sadao Watanabe (Japón, 1913–1996): Pentecostés

 

 

Claves para la homilía                                                                                     Julián Riquelme OP

◙ Contexto ► Palestina, año 30: Jesús participó con sus discípulos en una cena un día de la semana, en que murió. Por su carácter de despedida, ellos la convirtieron en una cena entrañable. ► Jerusalén, año 100: Los cristianos de finales del siglo I imaginaban ser inferiores a quienes habían conocido al Jesús histórico. Sin embargo, gozan de una presencia más poderosa de Cristo.

◙ Sentido El tema del Evangelio es La Presencia de Dios en la comunidad cristiana. El texto se puede dividir en tres partes:

● El Espíritu de la verdad es la fuerza fundamental de la Iglesia (14,15-17). El Espíritu Santo es el principal defensor y abogado, que Jesús ha regalado a sus discípulos/as. La Comunidad-Iglesia ha de apoyarse sobre todo en Él, y no tanto en el poder, ni en el dinero, ni en el prestigio. El Espíritu Santo entrega la misma Vida de Dios, que es Amor, desde nuestro interior. ⦁ El “amor” es lo único, que se despliega en toda clase de solidaridad y entrega a los demás.

● Jesús relaciona a los discípulos con el Padre (14,18-20). La comunión de Vida con Cristo se describe en términos de visión. Al participar de la misma Vida de Dios, de la que Jesús participa, los bautizados/as experimentarán una profunda comunión con Jesús y con Dios. Por eso, al amar ellos, es el mismo Dios quien ama. ⦁ Si abrimos nuestro corazón al Espíritu Santo, Él defenderá, de manera eficaz, la causa de la humanización desde dentro de cada uno de nosotros.

● Cada bautizado/a es morada del Padre y de Jesús (14,21). En el Antiguo Testamento la presencia de Dios se daba en un lugar: la tienda del encuentro o el templo. Ahora cada miembro de la comunidad es tienda, hogar, cercanía de Dios. El Padre y Jesús vienen a vivir con el discípulo/a. ⦁ Para que esta presencia crezca es necesaria la práctica del único mandamiento de Jesús: “Ámense unos a otros como Yo los he amado” (Jn 13,34). Esta práctica ha de superar los muros psicológicos entre las personas, y las estructuras sociales inhumanas entre los distintos grupos culturales.

⦁ Nalini Jayasuriya (Sri Lanka): La gran encomienda

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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