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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 2º de Pascua

Botón homilético                                                                                      Francisco Quijano OP

Domingo 2º de Pascua (23.4.2017) Juan 20, 19-31

● Cuatro signos manifiestan la presencia de Jesús Resucitado: las llagas, sangre y agua; el aliento y el Espíritu; el perdón y la comunidad. ¿Qué significan?

● Llagas, sangre y agua. Son las huellas de la historia de Jesús, su final trágico. De la herida en su costado, manó sangre y agua. Son llagas gloriosas. Jesús llevó consigo nuestra historia de violencia hasta Dios. No abjuró de ella, la transformó en victoria sobre la muerte.

● Sopló sobre ellos, les infundió su Espíritu. Es una recreación de nuestra humanidad. En la creación primera, Dios infunde su aliento vital al hombre hecho de barro. Este se torna en ser vivo. Con su Espíritu, Cristo hace de la humanidad criatura nueva.

● Perdón y comunidad. Son dos signos vivos. Nosotros mismos somos signo del perdón de Dios al perdonarnos mutuamente. La comunidad es signo de Jesús Resucitado. Él murió para reunir en unidad a los hijos e hijas de Dios dispersos en el mundo.

● Agua. Sangre. Aliento. Perdón. Comunidad. Tenemos estos signos a la mano para encontrarnos con Jesús Resucitado: Bautismo. Eucaristía. Reconciliación. Comunión. Y el Espíritu Santo que está presente en todo ello.

⦁ Claustro de la Abadía de Santo Domingo de Silos, siglos XI y XII – La duda de Tomás

 

 

Claves para la homilía                                                                                    Julián Riquelme OP

◙ Contexto ► Palestina, año 30: Si los líderes religiosos de Israel crucificaron a Jesús, intentarán acabar con sus seguidores. Por eso, “las puertas cerradas por temor a los judíos” (cf. Jn 20,19 y 26). ► Jerusalén, año 100: Después de muchas dificultades, vacilaciones y dudas, los discípulos experimentaron que Jesús seguía vivo, y, además, les estaba comunicando a ellos su misma Vida. Éste es el mensaje de Pascua.

◙ Sentido El texto sagrado habla de dos apariciones de Cristo a los discípulos (Jn 20,19-29), y agrega la primera conclusión del Cuarto Evangelio (Jn 20,30-31). El género literario es el de las “apariciones”, que es un intento por comunicar con imágenes vivas la experiencia pascual; esa vivencia fue fruto de un proceso interior, en el que tuvo mucho que ver las reuniones de los discípulos. En el escrito se pueden distinguir, entre otros, los siguientes elementos:

● Jesús se interesa por su comunidad (Jn 20,19-23). Vuelve a los suyos en la situación de la vida real; sale al encuentro de manera inesperada y los saluda. Como Resucitado les comunica regalos para la misión: El don del Espíritu Santo, que capacita para formar nuevas comunidades y anunciar la resurrección; la paz, entendida como armonía con el Dios de Jesucristo, con los seres humanos, y con la naturaleza; el perdón y la liberación de toda esclavitud, incluida la de la lejanía de Dios. ⦁ Creer en Jesús Resucitado produce en nosotros una enorme transformación, que invita a cambiar nuestra experiencia, nuestros horizontes y nuestras actitudes.

● La historia de Tomás (Jn 20,24-29). Este discípulo muestra su incredulidad: No le cabe en la cabeza que el Mesías se manifieste en la entrega del Crucificado. Jesús se hace presente de nuevo y concede la señal pedida por Tomás, no aisladamente, sino en comunidad. Sin embargo, cuando él se encuentra con el Amor gratuito de Cristo, brota desde su interior esta confesión, que contiene nuestra fe común: “¡Señor mío y Dios mío!”. El proceso de fe de Tomás, es símbolo y modelo de la verdadera actitud de fe. ⦁ Nosotros y los creyentes del futuro no estamos en situación de inferioridad respecto a los primeros testigos de la Resurrección.

● Los otros signos (Jn 20,30-31). Es la primera anotación final del Evangelio de Juan. El objetivo de esta obra es la fe en Jesús, que obtiene la Vida: Como Jesús, se puede resucitar antes de morir, si practicamos el Amor al Prójimo (cf. Jn 13,34). ⦁ Si descubrimos los “muchos otros signos”, que Jesús realiza en nuestra propia existencia y en el mundo contemporáneo, crecerá la fe en Él, y recibiremos de Él la comunicación de la Vida Definitiva.

 

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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