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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 5º de Cuaresma

Botón homilético                                                                                                       Francisco Quijano OP

Domingo 5º de Cuaresma (2.4.2017) Juan 11, 1-45

● «Yo soy la resurrección y la vida». Esta declaración de Jesús es el centro del relato de la muerte y resurrección de Lázaro. Irradia una luz serena sobre los antecedentes aciagos: la enfermedad del amigo y su muerte, la calma y el arrojo de Jesús, el temor de sus discípulos, la desesperanza de Marta y María.

●Es también una declaración potente que suscita la fe, triunfa sobre la muerte, comunica vida inmortal: «Quien cree en mí, aunque muera, vivirá». Es palabra de vida que vence incluso a quienes darán muerte a Jesús.

● El relato concluye con el complot que condena a muerte a Jesús y con un comentario de san Juan: «Jesús iba a morir no solo por la nación, sino también para reunir en unidad a los hijos e hijas de Dios que estaban dispersos» (Jn 11, 51-52).

● Esta es la paradoja cristiana por excelencia: la resurrección de Lázaro será el motivo definitivo para condenar a muerte a Jesús. La muerte de Jesús será su acto decisivo en este mundo mediante el cual comunica vida inmortal al entregarnos su Espíritu: «Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: –Todo está cumplido. E inclinando la cabeza, entregó el Espíritu» (Jn 19, 30).

● El episodio de la muerte y resurrección de Lázaro es en realidad una parábola «en vivo» que anticipa el drama real de la muerte de Jesús y su triunfo real sobre ella. ¿Cómo participamos ya en este drama y en este triunfo? Mediante la fe. Jesús pregunta a Marta: «¿Crees tú esto?» Ella responde: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios» (Jn 11 26-27).

⦁ Caravaggio (1571-1610): Resurrección de Lázaro, 1608

 

 

Claves para la homilía                                                                                                     Julián Riquelme OP

◙ ContextoPalestina, año 30: Los fariseos y la mayoría de pueblo esperaban que Dios devolviera la vida biológica a los fallecidos en un futuro más o menos lejano (Jn 11,24). ► Jerusalén, año 100: Jesús no viene a prolongar la vida física, sino a comunicar la Vida trascendente, que Él mismo posee y de la cual puede disponer, a partir de su Pascua (Jn 5,26).

◙ Sentido El tema del Evangelio es la frase de Cristo: “Yo soy la Resurrección y la Vida”. Tradicionalmente se ha llamado a este Evangelio “La Resurrección de Lázaro”. El relato es principalmente simbólico. Los especialistas opinan que no es histórico, por tres motivos: Primero: Hay incongruencias literales en el texto: Jesús afirma que la enfermedad de Lázaro no es mortal (11,4); se queda dos días más donde está y no acude a sanarlo (11,6.37); cuando Cristo llegó, Lázaro ya era un fallecido de cuatro días (11,39); ¿cómo puede salir el muerto del sepulcro si está atado de pies y manos? (11,44). Segundo: Ningún otro escrito del Nuevo Testamento menciona este hecho. Tercero: No se alude a suceso tan espectacular en la literatura extrabíblica, como los historiadores Flavio Josefo, Tácito etc. La escena tiene esta secuencia:

● Recado y demora decidida por Jesús (Jn 11,1-7). Los hermanos –Lázaro, María y Marta– representan un grupo de seguidores de Cristo (11,1-3.5). El Nazareno comenta la noticia, que le envían las dos hermanas: La enfermedad en el discípulo no tiene como final la muerte, sino que, a través del “signo” que se está narrando, se va a mostrar un nuevo horizonte para el ser humano (11,4). El retraso del Maestro es deliberado: Él realiza su acción cuando lo decide (11,6-7). ⦁ En nuestra vida cristiana debiéramos distinguir entre vida biológica y “Vida definitiva”, como también entre muerte física y Muerte como frustración de la existencia. Jesús viene a ofrecer esta alternativa: o vida biológica sola, o “Vida definitiva” durante esta vida y más allá de ella.

● Fe en Cristo: Resurrección y vida (Jn 11,20-27). Marta, con pena, reprocha al Maestro no haber acudido antes a desplegar su fuerza taumatúrgica a favor de su hermano Lázaro (11,21). Además, ella cree, como la mayoría de los judíos, que la resurrección será en un futuro lejano: “el último día” (11,24). Lo que Cristo comunica es algo muy distinto: “Yo soy la Resurrección y la Vida” en el presente, en el hoy, en el “ahora” (11,25ª). Si una persona adhiere a Jesús no tiene que esperar la muerte física, sino que ya, desde ahora, posee la “Vida definitiva”, indestructible, la energía del Amor de Dios (11,25b-26). Es como un nuevo nacimiento del ser humano (cfr. Jn 3,5). Se aclara que el Evangelista Juan, en el año 100, considera como “el último día” aquel tiempo, que se inicia con la muerte pascual de Jesús, cuando la nueva creación está acabada y Él entrega el don de su Espíritu (cfr. Jn 19,28-30). ⦁ Participar de esa Vida Nueva no es algo privativo de los creyentes cristianos; puede apropiarse de ella toda persona, que, sin conocer a Cristo, practica la misma actitud de Amor al prójimo que tuvo el Señor.

● Jesús y Lázaro: De la muerte a la vida (Jn 11,33b-45). “Quiten la piedra (11,39ª)”: El Nazareno pide a quienes le sigan que se despojen de la creencia, según la cual los muertos tienen que estar separados de los vivos; los fallecidos pueden permanecer también en la experiencia de los vivos; a su vez los vivos pueden estar muertos… “Gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!»” (11,43): El grito no es por Lázaro, sino por quienes imaginan que Lázaro está muerto en una tumba; aunque haya fallecido, Lázaro sigue viviendo, porque aceptó a Jesús antes de morir. «Desátenlo para que pueda caminar» (11,44b): Equivale a decir: Déjenlo en libertad, porque ahora vive con Dios. ⦁ Integremos a nuestros antepasados en nuestra actitud de servicio a los demás, pues si entregamos la vida como Cristo, seremos capaces de recuperarla (cfr. Jn 10,18).

⦁ Giotto (1266-1337): Resurrección de Lázaro – Basílica de San Francisco de Asís

 

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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