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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 1º de Cuaresma

Botón homilético                                                                                     Francisco Quijano OP

Domingo 1º de Cuaresma (5.3.2017) Mateo 4, 1-11

● ¿Qué es ser libre? ¿Qué hacer para ser libre? En la Leyenda del Gran Inquisidor de Dostoievski, el prelado increpa a Jesús: «Quieres ir por el mundo con las manos vacías, predicando una libertad que los hombres, en su estulticia e ignominia naturales, no pueden comprender, una libertad que los atemoriza».

● Las tentaciones de Jesús son prueba de la libertad. Las padeció toda su vida y las venció: no tenía nada, dependía de los demás; no uso un aura divina para engatusar a la gente; rehusó el poder, derrochó amor.

● Dice un himno antiguo: «Siendo de forma divina, no arrebató cual botín ser igual a Dios; antes se vacío de sí y tomó forma de esclavo, semejante a los hombres; se presentó uno cualquiera y se rebajó obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz».

● ¿Qué significa este misterio de la humanidad de Jesús? Que se jugó su libertad como cualquiera, hizo con ella lo que tenía que hacer para ser libre, jugársela en lo que constituye la realización de la libertad: el amor.

● «Yo soy el buen pastor –dice en el Evangelio de San Juan–. El buen pastor da su vida por sus ovejas… Por eso el Padre me ama  porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, yo la doy por mí mismo. Tengo poder para darla y poder para tomarla otra vez» (10, 11.17-18).

● El Gran Inquisidor apostrofa a Jesús: «Cuando te dijeron, por mofa: “¡Baja de la cruz y creeremos en ti!”, no bajaste. No quisiste someter al hombre con el milagro, porque deseabas de él una creencia libre, no violentada por el prestigio de lo maravilloso; un amor espontáneo, no los transportes serviles de un esclavo aterrorizado».

⦁ Leyenda del Gran Inquisidor Leer aquí ►
⦁ Una lectura teológica de las tentaciones de Jesús Leer aquí ►

⦁ Sandro Botticelli (1445-1510): Tentaciones de Cristo, 1481-1482 – Capilla Sixtina

 

 

Claves para la homilía                                                                                                     Julián Riquelme OP

◙ ContextoPalestina, año 30: La escena de la “prueba” o “tentaciones en el desierto” es una recapitulación de la experiencia de Cristo, puesta en los inicios de su ministerio (cfr. Mt 16,22-23; 14,22-33; 27,39-44). ► Antioquía (Siria), año 80: Israel, al pasar por el desierto, tuvo tentaciones y sucumbió. Sin embargo, Jesús, que encarna al nuevo pueblo, pasó por las mismas tentaciones, y no cayó en ellas.

◙ Sentido El tema del Evangelio son las “tentaciones de Jesús en el desierto”. Según la Biblia, la tentación es “poner a prueba” a una persona para que se desoriente, se salga de su camino, no crezca desde dentro, y se deje oprimir u oprima a los otros. La opresión es el único pecado. En el texto de Mateo, la tentación se manifiesta de tres maneras:

● Cambiar las piedras en pan (Mt 4,3-4). Es decir, el “placer sensible”, tomado como un absoluto, no puede ser el objetivo último del ser humano… (cfr. Ex 16,4; 1 R 19,8). Si el consumo, que incluye necesidades básicas y superfluas, se acepta en forma total como un ídolo, vuelve a las personas egoístas, oprimidas y antisolidarias. El Nazareno elige el camino, que humaniza: "El hombre no vive solamente de pan". ⦁ Cada uno de nosotros no debe esperar que desaparezcan las tentaciones: son inherentes a nuestra condición humana y, por tanto, son normales. Emergen de nuestra condición de creatura con capacidad de elegir, de optar, de construirnos como personas. Cuando la felicidad y el sentido de la vida, que permiten también el crecimiento de los otros, se convierten en la meta humana, nuestro peregrinar es una búsqueda, una lucha: en este contexto, una de las grandes tentaciones de nuestro tiempo es el “hedonismo”, es decir, buscar lo más cómodo, lo que menos me cuesta, lo que más me agrada, lo que me pide el instinto, olvidando el bien común de la familia y de la ciudadanía.

● Tirarse desde una altura (Mt 4,5-7). Lo cual equivale a “vanagloria”, esto es, a la jactancia y a la presunción de los propios méritos o cualidades, haciendo a Dios deudor de nuestra propia voluntad (cfr. Sal 91,11-12; Ex 17,7; Dt 6,16). El Maestro no siente necesidad de arrojarse desde el alero del templo para probar que Dios es Amor: descubre que la presencia de Dios en su interior, es la señal del Amor incondicional del Padre hacia todos y cada uno de los seres humanos; según Él, sobra el espectáculo para probar su mesianismo, porque el Dios Liberador es el mismo Dios Creador. ⦁ Cuando estamos en problemas, a veces somos “milagristas”, vale decir, buscamos soluciones fáciles, esperamos que Dios lo arregle todo, sin nuestra participación ni concurrencia. Otras veces tratamos de manipular a Dios, de utilizarlo, recordándole una citación bíblica para que actúe espectacularmente.

● Adorar a Satán (Mt 4,8-10). Esto es, pactar con otros dioses para recibir de ellos poder (cfr. Ex 23,24ss; Dt 34,1-4). Jesús elige ir de pobre por la vida, fiándose de Dios que cuida a los lirios y a los gorriones. Vivir cómodamente y sin hermandad, no da felicidad. "Retírate, Satanás" (cfr. Mt 16,23; Dn 6,13). ⦁ En el poder, por muy sagrado que aparezca, no se manifiesta Dios, sino el diablo. Dios se comunica sólo en el servicio, en la entrega a los demás, en el amor. Optemos por la sencillez de vida, para favorecer el crecimiento de todos los seres humanos.

⦁ Briton Rivière (1840-1920): La tentación en el desierto

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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