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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 27º durante el año

Botón homilético                                                                                                       Francisco Quijano OP

Domingo 27º durante el año (2.10.2016) Lucas 17,3-10

● Mediante una parábola, Jesús invita a sus discípulos a equipararse con los siervos que cumplen su obligación de servir siempre, haciendo honor a lo que son: siervos, no amos.

● ¿Cómo se condice esto con otras palabras de Jesús: Ya no los llamo siervos, sino amigos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a ustedes le he dicho todo lo de mi Padre?

● ¿Somos siervos o hijos? ¿Asalariados o amigos? ¿En qué condiciones se juega nuestra relación con Dios?

● El meollo del mensaje cristiano es que Dios nos invita a su amistad: compartir su felicidad, vivir en el seno de las relaciones de amor y conocimiento del Padre, su Palabra/Hijo Único, el Espíritu de entrambos.

● ¿A qué viene entonces la moraleja del evangelio: Cuando hayan hecho todo lo que se les mandó, digan: No somos más que siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer?

● El amor de amistad, de hecho, todo amor genuino, es completamente gratuito, no lleva cuentas de lo hecho por las amistades, estas tampoco piden cuentas de lo hecho en bien de ellas.

● Jesús compartió gratuitamente su condición divina –Él es la Palabra, Hijo Unigénito de Dios– despojándose de ella para identificarse con nuestra humanidad.

● Nosotros, de ser simples criaturas, ahora participamos de la felicidad de Dios, somos hijos e hijas suyos, nuestra condición de criaturas divinizadas se revelará cuando lo veamos cara a cara.

⦁ Pieter Brueghel El Joven (1564 – 1638): Almuerzo de los segadores

 

 

Claves para la homilía                                                                                                     Julián Riquelme OP

◙ Contexto ♦ Palestina, año 30: Los discípulos conservan la mentalidad judía de la obra por la recompensa, el "yo te doy para que tú me des", el cumplir lo mandado por razones legales o rituales, dejando de lado el amor. ♦ Grecia, año 80: Ambiente social poco religioso, donde los trabajos no son considerados un servicio, sino que se realizan para sobresalir, llamar la atención o conseguir méritos sociales.

◙  Sentido El Evangelio trata de “la fe como confianza y fidelidad a Dios". Descubrir lo que realmente somos, puede ser la clave para una verdadera confianza en Dios, en la vida, y en la persona humana. El texto puede dividirse en tres partes:

● La corrección fraterna (Lc 17,3b-4). Cuando ocurre una ofensa entre dos hermanos, conviene aclarar la situación para no fomentar las divisiones. El ofensor ha de mostrar su buena voluntad, reconociendo su falta. El ofendido ha de estar dispuesto a perdonar a quien se arrepiente con sinceridad.

● La petición de fe de los discípulos y la respuesta de Jesús con el ejemplo de la morera trasplantada (Lc 17,5-6). Los Apóstoles dicen a Cristo: «Auméntanos la fe» (Lc 17,7). Pero según Jesús, Dios no tiene que aumentarnos la fe, porque la fe no se puede aumentar desde fuera, sino que tiene que crecer desde dentro, como el insignificante grano de mostaza. Es un don de Dios, que ya ha sido dado a todo el mundo. Por tanto, contemplando a cada una de las criaturas, podemos descubrir lo que Dios está haciendo en ellas en cada momento. Con la imagen de la morera trasplantada y con la de la montaña que se mueve, el Evangelio dice que toda la fuerza de Dios está ya en cada uno de nosotros. El que tiene confianza, podrá desplegar toda esa energía. La fe no es cantidad, sino una actitud personal, fundamental y total, que imprime una dirección definitiva a nuestro peregrinar. Es encontrar a Dios y su Amor, a pesar de nuestras calamidades. Es apostar por la creación: confiar en las criaturas y en el ser humano por lo que tienen de Dios.

● La parábola del servidor sencillo, cuya única obligación es hacer lo mandado sin buscar mérito (Lc 17,7-10). Jesús no pretende decir que nosotros somos siervos inútiles, sino que el que trabaja por el Reino no debe esperar recompensa. Ayudar al hermano se convierte en una obligación, desde que hemos empezado a seguir a Jesús, y no podemos enojarnos, ni resentirnos, si nuestra actividad no conlleva posteriormente un premio o un homenaje. Sólo quien sirve a los demás, como parte de su nueva “naturaleza” cristiana, evitará vivir resentido con el mundo, porque no ha sabido admitir su valiosa colaboración.

⦁ Vincent Van Gogh (1853-1890) Dibujo de dos compesinos

 

 

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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