BIENVENIDA TALLERES BíBLICOS SABOREAR LA FE VIVIR LOS SACRAMENTOS BIBLIOTECA ARCHIVO
    N° 51 OCTUBRE 2017 CELEBRAR CON SALMOS    
HOMILÍA DOMINICAL
PALABRA DEL MES
ALABAR CON HIMNOS
CELEBRAR CON SALMOS
ORAR CON LA BIBLIA
LEER A LOS PADRES
TESTIGOS DE CRISTO
AVENTURA ESPIRITUAL
PARA MEDITAR
TESORO DE LAS RELIGIONES
POEMAS E IMÁGENES


Salmo 118: Den gracias al Señor porque es bueno

— por Francisco Quijano

 

I
Den gracias al Señor, porque es bueno:
Porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
Eterna es su misericordia.
Diga la casa de Aarón:
Eterna es su misericordia.
Digan los fieles del Señor:
Eterna es su misericordia.

II
En el peligro grité al Señor,
y me escuchó poniéndome a salvo.
El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme un mortal?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó
El Señor es mi fuerza y mi canto,
él es mi salvación.

III
Escuchen: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa.

IV
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

¡Ábranme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor!
Esta es la puerta del Señor:
Los vencedores entrarán por ella.
¡Te doy gracias, porque me escuchaste
y fuiste mi salvación!

V
La piedra que desecharon los arquitectos,
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
Este es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.

¡Hosiannah! ¡Señor, danos la salvación!
¡Señor, danos prosperidad!
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Les bendecimos desde la casa del Señor.
El Señor es Dios: él nos ilumina.

VI
Ordenen una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.

¡Tú eres mi Dios, te doy gracias,
Dios mío, yo te ensalzo!
Den gracias al Señor porque es bueno:
Porque es eterna su misericordia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

♦ ♦ ♦

 

Es el último de los salmos que el pueblo judío cantaba al celebrar la Pascua. Está compuesto como una gran celebración litúrgica, con un personaje central acompañado por el pueblo y otras voces. El motivo central es la actuación portentosa de Yahveh, el día del Señor (vv. 22-24). La exclamación de victoria (v. 14) está tomada del Cántico de Moisés en el Éxodo (15,2ss).

La acción de Dios fue liberar al personaje que canta en primera persona. Puede ser un yo individual o todo el pueblo personificado en uno. De la letra del salmo no se puede colegir quién es ni de qué acontecimiento se trata. El escenario, las voces, la descripción de las tribulaciones y de la liberación son creación poética.

Primera parte: Invitación a dar gracias a Dios por su misericordia (vv. 1-4), con una exclamación jubilosa que canta el pueblo a invitación de quien dirige la celebración. La misericordia del Señor está presente al comienzo y al final, como una bendición que se extiende a círculos de gente cada vez más amplios.

Segunda parte: Recuerdo de una tribulación y de la liberación de Dios (vv. 5-14). Un personaje se halla en medio del pueblo. No es el protagonista de la celebración, lo es Yahveh y su misericordia, pero este personaje es quien la experimenta. La narración de sus angustias y tribulaciones sigue las pautas tópicas del género de súplica y acción de gracias de los salmos. El yo expresa sus convicciones de fe profundas (vv. 8-9), es el eco en él de la misericordia de Dios, de donde brotará el canto de alabanza y acción de gracias.

El autor del salmo gusta de la repetición (vv. 10-13) para acentuar del dramatismo; más adelante sirve para enfatizar la victoria y el júbilo. El yo va narrando su experiencia en un crescendo dramático que termina en una explosión de júbilo: “El Señor es mi fuerza y mi canto, / él es mi salvación” (v. 14).  Esta exclamación de victoria es uno de los momentos climáticos del salmo.

Tercera parte: Cántico colectivo de victoria (vv. 15-16). Al canto de triunfo del personaje se suma el pueblo. La victoria concierne a todos porque es obra del Único Señor. A invitación de quien preside, el pueblo para exalta con cantos la grandeza y el poder del Señor. El canto de victoria de un individuo se extiende al pueblo entero.

Tenemos aquí un momento de unificación de la experiencia fe que es personal, pero también una convicción compartida por muchos que sostiene a cada persona en sus tribulaciones, el pueblo fortalece con su canto al individuo.

Cuarta parte: Entrada triunfal al templo (vv. 17-21). La cuarta parte supone que hay una peregrinación al templo, porque ahora el personaje central está a punto de ingresar. Pide que le abran las puertas, un cantor le responde confirmando su esperanza. El personaje exulta en acción de gracias. Tenemos aquí otro momento climático.

Quinta parte: Celebración de la victoria de Yahveh en el templo (vv. 22-27). En la segunda y la tercera parte hay un contraste: el dramatismo de la tribulación y el júbilo de la victoria. Esta parte comienza con el contraste entre la piedra desechada y la piedra angular. El símbolo se aplica al personaje central: rechazado por los hombres y reivindicado por Dios.

La imagen se encuentra en Isaías como símbolo de una nueva comunidad fundada en la justicia y el derecho: “He aquí que yo pongo por fundamento en Sion / una piedra elegida, angular, preciosa, fundamental: / quien tuviere fe en ella no vacilará. / Pondré la equidad como medida / y la justicia como nivel” (28, 16-17a).

Esta imagen se aplica a Jesús en el Nuevo Testamento. Es la conclusión de la parábola de los viñadores homicidas (Mc 12, 1ss), vuelve en la defensa de Pedro y Juan ante el Sanedrín (Hechos 4, 8-11), es símbolo del fundamento de la nueva comunidad (I Pe 2, 6-7).

La liturgia gregoriana ha adoptado como canto emblemático del Domingo de Resurrección el “gradual” (o canto de meditación) inspirado en los vv. 24 y 1 de este Salmo: “Haec dies, quam fecit Dominus: exsultemus, et laetemur in ea”.

La expresión ¡Señor, danos la salvación! es la aclamación ¡Hosanna!, que la gente cantó junto en la entrada mesiánica de Jesús a Jerusalén (Mt 21, 9).

Sexta parte: La celebración de la victoria del Señor culmina con una procesión hasta el altar, encabezada por el personaje central que canta su alabanza y acción de gracias. El pueblo se une a este canto alternando con él y repitiendo la exclamación jubilosa del comienzo: “Eterna es su misericordia”.

Escucha aquí el canto de la liturgia mozárabe: Haec est dies quam fecit Dominus… Este es el día que hizo el Señor…

 

agosto 2016

 



www.adorarenespiritu.org

Fr. Francisco Quijano O.P.
http://www.adorarenespiritu.org