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    N° 51 OCTUBRE 2017 POEMAS E IMÁGENES    
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Veni, Sancte Spiritus - Secuencia de Pentecostés

por Francisco Quijano

 

Veni, Sancte Spiritus,
et emitte cailitus
lucis tuae radium.

Veni, pater pauperum,
veni, dator munerum,
veni, lumen cordium.

Consolator optime,
dulcis hospes animae,
dulce refrigerium.

In labore requies,
in aestu temperies,
in fletu solatium.

Oh lux beatissima,
reple cordis intima
tuorum fidelium.

Sine tuo numine
nihil est in homine,
nihil innoxium.

Lava quod est sordidum,
riga quod est aridum,
sana quod est saucium.

Flecte quod est rigidum,
fove quod est frigidum,
rege quod est devium.

Da tuis fidelibus
in te confidentibus
sacrum septenarium.

Da virtutis meritum,
da salutis exitum,
da perenne gaudium.
Amen. Alleluia.

Ven, Espíritu Santo,
envíanos del cielo
un rayo de tu luz.

Ven, padre de los pobres,
ven, dador de las gracias,
ven, luz del corazón.

Consolador magnífico,
dulce huesped del alma,
amable refrigerio.

Solaz en el trabajo,
en el ardor frescura,
consuelo en el dolor.

Luz bienaventurada
penetra en lo profundo
de nuestros corazones.

Sin tu poder divino,
en la criatura humana
no hay nada inocente.

Lava nuestro pecado,
riega nuestra aridez,
cura nuestras dolencias.

Modera al inflexible,
enciende a quien se enfría, dirige al extraviado.

Comunica a tus fieles,
que confían en Ti,
tu gracia septiforme.

Premia nuestra virtud,
sálvanos por tu gracia,
danos tu dicha eterna.
Amen. Aleluya.

 

 

Las secuencias son composiciones musicales sin texto que surgieron en el siglo IX como frases melódicas añadidas a la exclamación Alleluia, montadas sobre la última sílaba como para prolongar o continuar —de allí la palabra sequentia— la exclamación. Estas frases melódicas, que se llaman melismas, se repiten dos veces. Por la dificultad de memorizarlas, se les añadió un texto con rima, como esta Secuencia de Pentecostés.

En la liturgia católica de rito romano se conservan cuatro secuencias: la de Pascua, Victimae paschali laudes; la de Pentecostés, Veni, Sancte Spiritus; la de Corupus Christi, Lauda Sion Salvatorem, compuesta por Tomás de Aquino; y la muy conocida de la Misa de Difuntos, Dies irae.

El texto de la Secuencia de Pentecostes se atribuye a Stephen Langton (1150-1228), Arzobispo de Canterbury; también al rey de Francia Roberto II el Piadoso (970-1031) y al Papa Inocencio III (1160-1216). Tiene las siguientes partes: invocación inicial al Espíritu Santo (estrofas 1 y 2); descripción de sus atributos o cualidades (3 y 4); súplica (5); descripción de su acción de sanar, rehabilitar, perdonar, acompañar (6, 7 y 8); una súplica final para que lleve a plenitud su acción santificadora (9 y 10).

La riqueza del texto se halla en la variedad de imágenes que despliega para comunicar la multiforme y misteriosa acción del Espíritu Santo. San Pablo la describe así: «Existen diversos dones espirituales, pero un mismo Espíritu; existen ministerios diversos, pero un mismo Señor; existen actividades diversas, pero un mismo Dios que ejecuta todo en todos. A cada uno se le da una manifestación del Espíritu para el bien común. Uno por el Espíritu tiene el don de hablar con sabiduría, otro según el mismo Espíritu el de enseñar cosas profundas, a otro por el mismo Espíritu se le da la fe, a éste por el único Espíritu se le da el don de sanaciones, a aquél realizar milagros, a uno el don de profecía, a otro el don de distinguir entre los espíritus falsos y el Espíritu verdadero, a éste hablar lenguas diversas, a aquél el don de interpretarlas. Pero todo lo realiza el mismo y único Espíritu repartiendo a cada uno como quiere» (I Cor 12,4-11).

Y San Basilio: «De esta comunión con el Espíritu procede el conocimiento de las cosas futuras, la inteligencia de los misterios, la comprensión de las cosas ocultas, la distribución de los dones, el trato celestial, el consorcio con los ángeles; de aquí proviene aquel gozo que nunca terminará, la permanencia en la vida divina, el ser semejantes a Dios y lo más sublime que se puede desear: nuestra propia deificación».

Acompañamos el texto de la Secuencia de Pentecostés y la pintura de El Greco con la melodía gregoriana, interpretada por la Schola Gregoriana Mediolanensis, y tres versiones polifónicas de John Dunstable (1390-1453), Josquin des Prés (+ 1521) y Arvo Pärt (Paide, Estonia 1935) de la Misa Berlin.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Junio 2015



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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