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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 3º de Pascua

Botón homilético                                                                                                          Francisco Quijano OP
 

Domingo 3º de Pascua  (19.4.2015): Lucas 24,35-48

◙ Los discípulos hablan de la cena en Emaús. Jesús irrumpe: «¡La paz esté con ustedes!». Ellos se espantan, tiemblan, dudan, creen que es un fantasma.

◙ Él les advierte: ¿por qué ese miedo? ¿por qué dudan? Toquen, vean, admitan, no soy un fantasma. Ellos se pasman, recelan todavía, sospechan.

◙ Él come con ellos, les recuerda las antiguas escrituras, Moisés, los profetas, les abre la inteligencia para que comprendan.

◙ Les habla de lo que ellos tienen por delante: anunciar el perdón de los pecados; de la promesa del Padre: la fuerza que habrán de recibir.

◙ ¿Qué nos enseña este episodio de un encuentro con Jesús resucitado? ¿Será que, tras su muerte, recupera una vida como la nuestra? ¿Es eso lo que nos promete más allá de nuestra muerte?

◙ Al comer con ellos y recordarles las escrituras, Jesús los anima a dejar temores y dudas: ese Jesús que conocieron es el mismo que les concede paz y perdón, su Espíritu, una vida nueva que no es prolongación de esta vida.
 

• Georges Rouault (1871-1958): Jesucristo y los apóstoles, 1937-1938

 

 

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Claves para la homilía                                                                          Julián Riquelme OP
 

Domingo tercero de Pascua: Lucas 24,35-48

Contexto. - Palestina, año 30: A los discípulos les costó aceptar que Jesús, tras su muerte, estaba vivo, Resucitado. - Grecia, año 80: El sentimiento interno, iluminado por la fe, pudo más que la racionalidad de los discípulos: ¡Jesús es el Mesías y está vivo! Así lo percibieron los primeros cristianos.

Sentido. La “Aparición del Resucitado en Jerusalén”, ofrece fundamentalmente dos aspectos:

La ayuda del Señor a los suyos (Lc 24,35-41). Los discípulos tienen miedo, se alarman y dudan: ¿No se tratará de la aparición de un “ánima”, un difunto, un fantasma? (Lc 24,37). Jesús los invita a mirar y palpar la realidad de su cuerpo; les da ánimo. Cuando los seguidores de Cristo sienten alegría, se preguntan: ¿Es una realidad o una ilusión? (Lc 24,41). Entonces el Señor come pescado asado delante de ellos. Así propicia el reencuentro de Él con los suyos. - Hay muchas actitudes vitales que obstaculizan la fe. Nuestro infantilismo o fanatismo espiritual, nuestro escepticismo o indiferencia carecen de lo fundamental para disponerse al encuentro personal con Cristo resucitado.

La misión universal de los discípulos (Lc 24,42-48). A la luz de la fe en Jesús, el Mesías, se lee el Antiguo Testamento con sentido de apertura a todos los pueblos. Cristo, después de enseñarles a unir la vida y la Biblia, explica a los suyos que el centro de nuestra fe es su muerte y resurrección, porque su entrega manifiesta el Amor de Dios Padre por todos. Finalmente, los hace misioneros, para que anuncien su Nombre, es decir, su persona, comenzando por Jerusalén (mundo judío) hasta llegar a todas las naciones. - Las comunidades de la Iglesia no son para quedarse encerradas en las capillas o templos ni al interior de las propias familias, sino que tienen que sembrarse en los distintos ambientes del mundo contemporáneo.
 

• Duccio da Boninsegna (1255-1319): Jesús se aparece a los apóstoles



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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