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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Domingo 29º durante el año

Botón homilético                                                                                               Francisco Quijano OP

 

Domingo 29º durante el año (19.10.2014): Mateo 22, 15-21

● Con una sentencia nítida termina una (son cuatro en este capítulo) de las polémicas con Jesús: «Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios». La sentencia se ha prestado a diferentes interpretaciones. Una de ellas es la siguiente.

● Había en el mundo antiguo desde el tiempo de Alejandro Magno la tendencia a divinizar a los emperadores, que culminó con la divinización del César Káiser en Roma. El sentido de la sentencia de Jesús es, entonces: solo a Dios rendirás adoración y solo a Él servirás, como la respuesta a una de las tentaciones que padeció el mismo Jesús.

● A césar, y a todo el orden político que representa, los tendrás como realidades tan humanas como tú, no habrás de rendirles culto, honores, pleitesía, adulación, sumisión como si fueran poderes sobrehumanos.

● Hay en esta visión un anarquismo latente: no subversión sin más del orden establecido, sino afirmación de la inviolable dignidad de la criatura humana, imagen del Creador, que es la lugarteniente única en el orden político de la única soberanía a la cual debemos reconocimiento: la de Dios Creador y Padre de la humanidad.

 

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Claves para la homilía                                                                           Julián Riquelme OP
 

Domingo vigésimo noveno del Tiempo durante el año: Mt 22, 15-21

Contexto. - Palestina, año 30: Después de la “purificación del templo”, los sacerdotes protestan en forma airada… - Antioquía (Siria), año 80: El Reino es para todos. Por eso la comunidad cristiana ha de creer en un único Dios y en su Mesías Jesús, y no ha de endiosar a los gobiernos de la tierra, ni tampoco dejarse esclavizar por éstos.

Sentido. El relato del ”Tributo al César” se puede dividir en tres partes:

La pregunta capciosa (Mt 22,15-17). El esquema de vida de Israel es una teocracia: ”Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí” (Is 45,5). También el esquema de vida de las sociedades del Imperio romano es religioso, pues en su moneda se veía esta inscripción: “Tiberio César Augusto, hijo del divino Augusto”. Los fariseos y los herodianos, que son enemigos, se reúnen en contra del Nazareno, porque, si responde que no hay que pagar el impuesto al César, lo acusan de rebelde; y si, su respuesta es que se debe pagar este impuesto, aparece como un antipatriota ante la muchedumbre. Por eso, preguntan al Señor: "¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?" (Mt 22,17). - En tiempos de Jesús no existía la separación entre la Iglesia y el Estado. La distinción entre los sagrado y lo profano en las sociedades tiene algo de maniqueísmo.

El llamado a la sinceridad (Mt 22,18-21ª). Jesús pone de manifiesto las intenciones de sus interlocutores: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa?" (Mt 22,18). Además, trata de hacerlos reflexionar, pidiéndoles que le presenten una moneda del impuesto, y los interroga: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César" (Mt 22,19-21a). Los fariseos están en contra del César, pero llevan su dinero en el bolsillo. - A veces se intenta convertir los asuntos de la fe o de la religión en una especulación de salón o de sacristía, sin ninguna influencia en la vida real.

La respuesta sapiencial (Mt 22,21b). El Señor contesta a aquellos fariseos y herodianos de una manera insuperable. Distingue entre el nivel de la organización de las sociedades, y el nivel del sentido de la vida, enriquecido por la fe: "Den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios" (Mt 22,21b). La traducción exacta es “Devuelvan (griego "apodídômi" = “devolver”; y no “dídomi” = “dar”) al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". - El nivel de la organización de las sociedades y el nivel del sentido de la vida (al interior del cual están la religión y la fe), han de servir a la búsqueda del bien integral de todos los seres humanos; entre ambos niveles no ha de haber mezcla ni confusión, sino convergencia, para que no exista ningún empobrecido ni marginado dentro de las sociedades (cf. Dt 15,4).

• Pedro Pablo Rubens (1577-1640): La moneda del tributo, c.1612

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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