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    N° 51 OCTUBRE 2017 PARA MEDITAR    
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Discurso sobre Dios y relación con Dios

por Jacques Dupuis SJ

 

Divergencia y convergencia entre las religiones

Jacques Dupuis SJ (1923-2004) fue profesor de la Facultad de Teología de Delhi y de la Facultad de Teología de la Universidad Gregoriana de Roma *.

 

Las tres religiones monoteístas ponen el mismo acento en la unicidad del Dios al que adoran. Las tres tradiciones afirman de forma inequívoca que tienen sus raíces en el Dios de Abrahán. Comparten el mismo Dios. Pero esto no significa que el concepto de Dios sea idéntico en las tres religiones monoteístas. De hecho, al menos en el nivel doctrinal, es cierto lo contrario. La tradición cristiana sostiene que prolonga el monoteísmo de Israel, mientras lo desarrolla en la doctrina trinitaria; también el monoteísmo del Corán y de la tradición islámica sitúa su origen en el Dios de la fe de Israel, mientras sostiene que lo completa y lo purifica de la corrupción que dicha fe sufrió por la doctrina trinitaria cristiana. […]

Para Israel, el éxodo es el acontecimiento paradigmático de la salvación, realizado en el pasado por el Dios de la alianza en favor de su pueblo; es reactualizado en la historia y celebrado en el memorial como promesa de salvación escatológica. Para el cristianismo, el acontecimiento Jesucristo es el eje sobre el que gira toda la historia de la salvación mientras se orienta hacia la segunda venida del Señor. Para el Islam el acontecimiento salvífico prioritario es la «Palabra eterna» dicha por Dios y recogida por él en el Corán por medio de Mahoma; el Corán es la última palabra de Dios al mundo, la revelación final de su misterio trascendente y de su misericordia entrañable.

En rigor, sólo el Islam puede ser llamado «religión del Libro»; Israel es la religión de un vínculo de alianza entre Dios y su pueblo; el cristianismo es la de un acontecimiento personal, Jesucristo. A pesar de tales divergencias irreducibles entre las tres «confesiones», se mantiene presente su fundamento histórico común, que es la autorrevelación de Dios a Abrahán al comienzo de la historia bíblica de la salvación.

Más que en la doctrina de Dios y en los respectivos mensajes, es en el nivel de la fe vivida por los místicos donde se puede decir que de verdad convergen las tres religiones monoteístas. Los místicos de las tres religiones, movidos por una sed insaciable, buscan la unión con el mismo Dios, al mismo tiempo trascendente e inmanente, que es el autor de la vida que misericordiosamente se comunica a las criaturas indignas. Tanto en la tradición de la cábala como en la mística cristiana o en el sufismo musulmán, los místicos de las tres religiones monoteístas dan testimonio de los mismos valores de comunión y manifiestan una búsqueda semejante e incansable de unión con el Dios único al que tiende toda la humanidad. En este nivel, los «tres mensajeros» ―Moisés, Jesús y Mahoma― se convierten en «portadores de un único mensaje», que llama a los seres humanos a buscar y a encontrar al único Dios en lo más profundo de su corazón.

Resumiendo: las tres religiones monoteístas apelan al Dios de Abrahán, considerado como el único Dios; pero sus experiencias del mismo Dios difieren en gran medida entre sí y, como consecuencia, también difieren sus respectivas doctrinas sobre Dios. No obstante, si en el nivel doctrinal hay una gran divergencia, cuando la fe se convierte en una búsqueda de unión mística, se verifica una confluencia: en ninguna de las tradiciones místicas monoteístas la unión «extática» con el Absoluto personal connota la disolución del ego humano en el Uno, como sucede en algunas de las místicas asiáticas. Las religiones monoteístas sostienen la comunión interpersonal entre Dios y las personas humanas, no la identidad de lo humano con lo Divino. […]

Debemos reconocer ciertamente que muchas personas que han vivido en la economía de la alianza cósmica han encontrado al verdadero Dios en una experiencia religiosa auténtica. La oración, por ejemplo, implica por naturaleza una relación personal entre un «yo» y un «Tú» infinito. No se ora a un Dios impersonal. La oración auténtica es siempre un signo del hecho de que Dios, de un modo secreto y escondido, ha tomado la iniciativa de acercarse personalmente a los seres humanos autorrevelándose a ellos y siendo acogido por ellos en la fe. Los que se confían a Dios en la fe y en la caridad son salvados, por imperfecta que pueda ser la concepción que tengan del Dios que se ha revelado a ellos. Después de todo, la salvación depende de la respuesta dada por seres humanos indignos, en la fe, a una comunicación personal iniciada por Dios.

 

 

* La experiencia del padre Dupuis en la India y su conocimiento de las tradiciones religiosas no cristianas fue formando, poco a poco, su pensamiento teológico. Fue uno de los pioneros en hacer entender a los cristianos la realidad de los diferentes caminos religiosos, en los cuales puede manifestarse la salvación. Su pensamiento busca situar las religiones en el plan de Dios para la humanidad. Para Dupuis, la revelación y la salvación tiene más complejidad de lo que la Iglesia ha enseñado, ya que no se encuentran limitados al judeo-cristianismo, sino abarcan a otras tradiciones religiosas.

Su obra principal, Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso (Santander, 2000), que ha sido reconocida por la profundidad de su investigación teológica, la amplitud de su documentación científica y la originalidad de su exploración, se adentra en un terreno fundamental para el futuro del diálogo interreligioso. Pero también ha suscitado un vivo debate. En la obra citada aquí aborda el mismo tema de forma abreviada y con el objetivo de "repensarlo y reformularlo".

* Jacques Dupuis, El cristianismo y las religiones. Del desencuentro al diálogo. Santander 2002, pp.172-176.

 

Responsable: Domingo Cosenza

 

Julio 2014



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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