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    N° 51 OCTUBRE 2017 HOMILÍA DOMINICAL    
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Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo

Botón homilético                                                                                               Francisco Quijano OP

 

Solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo (29.6.2014): Mateo 16, 13-19

● ¿Quién dice la gente que es el hijo del hombre? Desde Cesarea de Felipe, la pregunta atraviesa los siglos hasta nuestros días.

● Unos dicen que un profeta, otros un maestro de vida, otros un revolucionario, otros un ser humano fuera de serie…

● La pregunta se concentra: tú, ¿quién dices que soy yo? La respuesta puede situarse en dos planos: un ser humano fuera de serie… ¿o fuera de toda proporción humana?

● Pedro, Pablo, con ellos mucha gente más, han intuido que en ese hombre fuera de serie latía un amor incondicional por la humanidad que solo puede ser de otra dimensión, la divina.

 

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Claves para la homilía                                                                              Julián Riquelme OP
 

Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo: Mt 16,13-19

Contexto. - Palestina, año 30: El Jesús histórico pensaba que primero vendría la renovación de todo el pueblo de Israel (Mt 10,6), y posteriormente, en el futuro, ocurriría la entrada de los gentiles o paganos en el Reino de Dios (Mt 8,11). - Antioquía (Siria), año 80: La confesión de fe en Cesarea de Filipo invita a adherir a la persona de Jesús como Mesías, e intenta definir cuál es la misión de la Iglesia.

Sentido .El tema del Evangelio es “La Confesión de Fe en Cesarea de Filipo”. En tiempos de Jesús y de la Iglesia primitiva, se constata una fiebre nacionalista extrema, en algunos judíos, especialmente en el movimiento zelota. Los autores de los Evangelios no quieren que al Nazareno le llamen Mesías, pues los nacionalistas lo esperan como un Emperador de toda la Tierra. Por eso, cuentan que Jesús se retira a Cesarea de Filipo, lugar de paganos o extranjeros, para interrogar a sus discípulos sobre su persona (Mt 16,13). El texto puede dividirse en tres partes:

♦ ¿Cuál es la opinión de la gente y de los discípulos sobre Jesús? (Mt 16,13-16). a) La gente: Aunque existan varias opiniones, nadie cree que el Nazareno sea un personaje excepcional en la historia de Israel; la gente entiende a Jesús como un gran profeta; lo estiman, pero no descubren la novedad que aporta su persona y misión. b) Los discípulos: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy?"; según el relato, Pedro responde en nombre de los discípulos: "Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo"; el discípulo aparece pronunciando palabras decisivas, capitales y reveladas sobre el Maestro, que son post pascuales. - A las comunidades cristiana y a cada bautizado, les ayuda a crecer personalmente y en la fe, el hacerse esta pregunta: “¿Quién es Jesús para mí?”.

Elogio del Señor a Pedro (Mt 16,17). Durante la vida terrena del Nazareno, Pedro no pudo decir a Jesús que era el Mesías, el Enviado de Dios, el Ungido; sólo después de la resurrección del Maestro, los discípulos tomaron consciencia del Mesianismo del Nazareno; además, antes de esa experiencia, la idea de “hijo de Dios” era la del Antiguo Testamento: expresaba una especial cercanía a Dios y se aplicaba al rey, a los ángeles e incluso a pueblo judío en su conjunto. La narración dice que Jesús felicita a Pedro, quien se ha dejado mover por la iniciativa gratuita de Dios Padre, y ha hablado en nombre del grupo. La intención de esta felicitación es doble: Una, subrayar cuál es la fe de la Iglesia; otra, hacer de Pedro un principio de unidad de los demás apóstoles y de los bautizados y bautizadas. - Oremos por el sucesor de Pedro para que esté más atento al misterio que sólo Dios puede enseñar, y estimule a las comunidades cristianas a realizar la misión que les encomendó Jesús.

♦ Promesas sobre la Iglesia (Mt 16,18-19). Jesús no pudo decir a Pedro, “sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (“ekklesian” = asamblea); porque a Jesús nunca le pasó por la cabeza el fundar una Iglesia; lo que quiso hacer con su predicación, fue purificar la religión judía de todas las adherencias que la hacían incompatible con la verdadera imagen de Dios. Después de la experiencia de la resurrección de Cristo, la Iglesia está fundamentada sobre la fe en Jesús Mesías. Por otra parte, el texto: “Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" (Mt 16,19), se complementa con este otro trozo del mismo Evangelio: “Si tu hermano peca contra ti, anda y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más... Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 18,15-18). Ambos textos, con leguaje rabínico, se refieren al tema del “Pecado”: “Pecado” en la Biblia es oprimir a los otros; también dejarse oprimir; y no buscar vías para salir de la opresión (cf. Jn 20,23). - Es misión de toda la Iglesia, sus comunidades y sus pastores, unidos por la misma fe en Jesús Mesías, ayudar a superar las esclavitudes personales y sociales.

 

*  Caravaggio (1571-1610) Conversión de San Pablo y Crucifixión de San Pedro, 1600

 



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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