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    N° 51 OCTUBRE 2017 TESORO DE LAS RELIGIONES    
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No en parte alguna puede estar la casa del inventor de sí­ mismo

de Nezahualcóyotl

 

Nezahualcóyotl (1402-1472) fue señor (tlatoani) de la ciudad-estado de Tezcoco, vecina a Tenochtitlan en el Valle de Anáhuac (México). Desempeñó una vasta actividad como monarca, guerrero, estadista, constructor de obras públicas, arquitecto, poeta, animador de la cultura.

Sus poemas cultivan temas de la sabiduría tradicional de muchos pueblos: lo efímero de la vida, la muerte ineluctable, el sentido de la palabra poética (in xóchitl in cuícatl – flor-y-canto), la aspiración a sobrevivir, el enigma de la vida y del dador de la vida

En el poema que presentamos destacan dos temas. Uno es el misterio inabarcable de El-que-se-inventa-a-sí-mismo (Moyocoyatzin), a quien no podemos encerrar en nuestros templos, pensamientos y palabras. Otro, nuestra relación con él, que parece distante pero a la vez se ocupa de nosotros. Ambos misterios tendrán un esclarecimiento solo en la revelación cristiana.

 

No en parte alguna puede estar la casa del inventor de sí mismo.
Dios, el señor nuestro, por todas partes es invocado,
por todas partes es también venerado.
Se busca su gloria, su fama en la tierra.
Él es quien inventa las cosas,
él es quien se inventa a sí mismo: Dios.
Por todas partes es invocado,
por todas partes es también venerado.
Se busca su gloria, su fama en la tierra

Nadie puede aquí,
nadie puede ser amigo
del Dador de la vida:
sólo es invocado,
a su lado,
junto a él,
se puede vivir en la tierra

El que lo encuentra,
tan sólo sabe bien esto: él es invocado,
a su lado, junto a él,
se puede vivir en la tierra.

Nadie en verdad es tu amigo,
¡oh Dador de la vida!
sólo como si entre las flores
buscáramos a alguien,
así te buscamos,
nosotros que vivimos en la tierra,
mientras estamos a tu lado.
Se hastiará tu corazón.
Sólo por poco tiempo
estaremos junto a ti y a tu lado.

Nos enloquece el Dador de la vida,
nos embriaga aquí.
¿Nadie puede estar acaso a su lado,
tener éxito, reinar en la tierra?

Sólo tú alteras las cosas,
como lo sabe nuestro corazón:
¿nadie puede estar acaso a su lado,
tener éxito, reinar en la tierra?

 

* Traducción de Miguel León-Portilla, Quince poetas del mundo náhuatl. México: Diana, 1994.

 

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Noviembre 2012



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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