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    N° 51 OCTUBRE 2017 PARA MEDITAR    
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Forjadores de justicia y reconciliación

por Nelson Mandela y Desmond Tutu

 

Felicitación de Nelson Mandela a Desmond Tutu con motivo de sus 75 años (8.10.2006)

 

No puedo describir el gozo y la satisfacción que siento de poder invitar a Desmond Tutu al gnuino club de los viejos. Él tiene esa costumbre de pretender ser joven ante el público. Justo el otro día había en los periódicos unas fotos suyas pateando una pelota de futbol como un chiquillo. Esta noche puedo decirle oficialmente: ¡Eres un hombre viejo, por favor, compórtate de acuerdo a tu edad!

Hablando en serio: esa exuberancia casi juvenil es justamente lo que ha marcado la presencia de Desmond Tutu en la vida pública de Sudáfrica. Como líder religioso y espiritual ha tenido éxito en conservar vivo nuestro espíritu aun en las circunstancias más difíciles y oscuras. Su fe se manifiesta en ese optimismo irreprimible, en la creencia de que las cosas pueden mejorar y mejorarán siempre que haya compromiso y dedicación en la tarea.

Desmond Tutu ha hablado a menudo del Dios en el que cree como un ser con gran sentido del humor. Lo que él ha aportado a nuestra vida nacional es ese toque estimulante de bonhomía y buen humor en sus mensajes y enseñanzas más serios.

¡Y qué menajes y enseñanzas tan serios nos ha trasmitido a lo largo de décadas! La suya es la voz más conspicua de la conciencia en nuestra nación – una voz que ha hablado con coherencia e integridad sin importar qué tanto hayan cambiado las condiciones políticas.

Desde la cárcel y el exilio vimos y escuchamos cómo fustigó al régimen del apartheid. Sus palabras y enseñanzas se tradujeron en acciones valientes y en un compromiso al enfrentar el poderío del estado de apartheid y sus agentes. En aquellos días oscuros en que nuestras organizaciones fueron prohibidas y sus líderes se exiliaron, fueron encarcelados o pasaron a la clandestinidad, él fue protagonista como líder y orientador.

Nuestros líderes religiosos estuvieron a la vanguardia para conservar vivo el espíritu de resistencia en nuestro pueblo en aquellos días en que se intensificó la represión y alcanzó proporciones horrendas con el propósito de intimidar a la gente y someterla. Desmond Tutu fue una figura destacada entre ellos. Tenía esa admirable capacidad de unir a la gente – a personas de diferentes religiones, razas, clases sociales y creencias. Él fue quien se atrevió a rezar por el presidente del gobierno del apartheid, demostrando con ello que era padre espiritual de toda la nación.

No hubo, pues, duda alguna sobre quién debería presidir la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, cuando la establecimos para ayudar a nuestra nación dividida en el camino hacia la sanación y la reconciliación. Desmond Tutu como presidente de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación se convirtió en el símbolo y la encarnación del esfuerzo de nuestra nación para salir de los horrores de nuestro pasado dividido y para unirnos en torno a nuestra común humanidad. Bajo su liderazgo la Comisión se convirtió en un ejemplo y una fuente de inspiración para el mundo entero.

Sudáfrica sigue siendo un ejemplo de lo que puede lograrse en circunstancias de conflicto, si existen la voluntad y el compromiso para encontrar soluciones pacíficas. A pesar de nuestras diferencias y tensiones, somos una nación notablemente reconciliada. Y el mérito principal corresponde a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y a su presidente.

Desmond Tutu sigue hablándonos con esa voz de la conciencia y de la autoridad moral. Sabemos que se angustia a menudo por el estado moral de nuestra nación, se pregunta si los valores por los que creímos haber luchado se han ido abandonando ahora que somos libres políticamente. Pero nosotros cobramos ánimo y tenemos esperanza en nuestra nación justamente porque su voz sigue resonando como él sabe hacerlo.

Si hay un buen deseo de cumpleaños que podamos tener para Desmond Tutu, es que su ejemplo sea seguido por más y más sudafricanos. Su valentía moral y su integridad inquebrantable son cualidades que necesitamos para todo nuestro pueblo, especialmente para quienes aspiran a ser líderes. Hemos logrado muchísimo en el ámbito político y económico. Nuestro reto es construir una nación solícita y digna, basada en los valores de la solidaridad humana. No tenemos mejor ejemplo para emular que Desmond Tutu.

¡Feliz cumpleaños, Mpilo! Sigue siendo la voz de nuestra conciencia.

Sé bien que has permitido a veces que esa conciencia te descarrile, cuando, por ejemplo, aventuraste juicios morales sobre la forma de vestir de otros y tú andabas por ahí con la falda puesta. Pero podemos perdonarte estos lapsos, prueba de que aun los curas no son perfectos.

Te deseo que goces de felicidad y buena salud y muchos años más con Leah y tu familia. Gracias por una vida dedicada al bien público y a la salud moral de nuestra nación y nuestro pueblo.

¡Muchas gracias!

 

 

Enero 2014



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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