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El Padre Luis de Valdivia SJ y su plan de guerra defensiva en Arauco

por Eduardo Medina

 

Luis de Valdivia (Granada, 1562 - Valladolid, 1642) ingresó a la Compañía de Jesús a los 20 años y recién ordenado sacerdote fue trasladado a la Provincia Jesuítica del Perú, donde recibió su formación misionera en Juli, pequeña ciudad a orillas del lago Titicaca, entre 1589-1593. Esta sede todavía estaba marcada por la influencia de su hermano religioso, padre Joseph de Acosta (Medina del Campo 1540 - Valladolid, 1600), quien había vivido allí entre 1572-1586, en particular respecto a la capacidad de los indígenas para entender y apreciar los Evangelios y la importancia de adoctrinarlos en su propia lengua.

Integró el primer grupo de religiosos de esta Orden arribados a Chile en 1593 en la comitiva del nuevo gobernador Martín García Óñez de Loyola (1549-1598). Su estadía en el país fue en ese entonces por 2 años, compartidos entre visitas a la zona de guerra en el sur y la rectoría de la comunidad santiaguina, regresando a Lima con el cargo de maestro de novicios y profesor de teología. Estaba en esto ya por 3 años cuando en 1600 el nuevo Gobernador designado para Chile, el militar Alonso García Ramón, lo nombró su consejero por su experiencia previa en el país y el preocupante curso de la guerra de Arauco, la cual tenía a su haber las muertes de los gobernadores Pedro de Valdivia (diciembre de 1553) y el propio Martín García Óñez de Loyola (diciembre de 1598). El P. Valdivia permaneció Chile hasta 1606, regresando a Lima a mediados de ese año. Su celo misionero lo llevó a escribir “Arte y gramática general de la lengua que corre en todo el Reyno de Chile con un vocabulario y confessionario”, publicada en Lima por entonces.

Las dos ideas centrales del P. Valdivia respecto a las causas de la prolongada guerra de Arauco fueron el rechazo de los indígenas a prestar servicios personales obligatorios a los españoles, así como las crueles características de la misma guerra ofensiva practicada por éstos, que también llevaba a la esclavitud a los prisioneros tomados en las acciones militares. Él quería probar la capacidad del indígena en cuanto a asumir el evangelio, por lo cual su proyecto no buscaba imponer por la fuerza o reprimir, sino más bien incitar, convencer e inducir pautas de comportamientos, transformando las costumbres e instaurando una norma común homogénea. Así, su estrategia evangelizadora puede resumirse en vigilar, civilizar y proteger a las poblaciones indígenas dóciles respecto de la influencia o antagonismos de los grupos indios enemigos.

En su segunda época de actividad en Chile (1606-1619), iniciada con su visita a la Corte madrileña en 1607 de la cual pudo regresar a Concepción sólo a mediados de 1611, su actuación pública en defensa de los aborígenes despertó seguidores y detractores, llegando a existir entre él y el franciscano fray Pedro de Sosa, en ese tiempo Padre Guardián de su convento, y con el mismo Gobernador Alonso de Ribera (1560-1617), en su  período de gobierno iniciado en 1612, especie de versiones locales de las famosas Polémicas de Indias, las sostenidas entre fray Bartolomé de Las Casas y el jurista Juan Ginés de Sepúlveda ante el Consejo de Indias en Valladolid en 1550-1551, cuyo meollo fue probar si el indígena podía ser convencido pacíficamente de las bondades del cristianismo –por lo tanto la guerra ofensiva en su contra era injusta– o si por su ‘duro’ entendimiento debía ser dominado militarmente –por lo tanto esta guerra era justa–.

Aceptada por el Rey la guerra defensiva respecto a Arauco (ver Anexo), fue fijada una frontera estable con ellos y el permiso para el ingreso evangelizador en las zonas de paz definidas previamente con los jefes araucanos interesados. Luego de acuerdos con algunos lonkos, con ocasión del Parlamento de Paicavi el 26 de noviembre de 1612 (donde participaron entre otros personajes el Gobernador Ribera y el P. Valdivia, por los españoles, y el toqui Pelantaro y el lonko Anganamon, por los araucanos),en diciembre siguiente, autorizados por el propio P. Valdivia ingresaron tres religiosos misioneros a Elicura, siendo al día siguiente brutalmente torturados y asesinados por los seguidores de Anganamonquien estaba enojado porque, pese a sus reclamos, no le habían devuelto a tres de sus mujeres, una de ellas una cautiva española, más dos hijos suyos tenidos con ésta y con una de las dos indias, fugadas pocos días antes de sus dominios con la complicidad de un soldado español (la autoridad militar española y el mismo P. Valdivia rechazaron entregar estas fugitivas a Anganamon aduciendo como excusa que estaban recién cristianizadas, pero también porque suponían que, de regresar, serían asesinadas por su traición). Este atroz crimen afectó los afanes misioneros del P. Valdivia, en tanto que el Gobernador Ribera dispuso el reinicio de las ofensivas militares. La disputa entre los defensores de la guerra defensiva y la ofensiva continuó hasta 1625, en que el rey Felipe IV formalmente derogó la primera y reestableció la esclavitud de los rebeldes. En el intertanto el P. Valdivia, desilusionado de lo poco conseguido en el país pese a tantos esfuerzos, en noviembre de 1619 se regresó a Lima y de allí a España al año siguiente. Sus ideas respecto a guerra defensiva se fueron paulatinamente afianzando desde el Parlamento de Quilín, en enero de 1641, bajo el Gobernador Francisco López de Zúñiga y Meneses, Marqués de Baides (1599-1655), quien fungió al frente de esta Capitanía General entre 1639-1646.

En sus últimos años el P. Valdivia sirvió en el convento de Valladolid como prefecto de estudios y director de la Congregación de Sacerdotes del Colegio de San Ignacio. En este contexto publicó otro afán de sus años misioneros, los “Nueve Sermones en Lengua de Chile” (impreso en Valladolid en 1621).

La política de guerra defensiva de P. Valdivia también influyó en las misiones guaraníes del Paraguay, norte argentino y sur brasileño, y aún en la Nueva España respecto del conflicto chichimeca en el período de los Virreyes Marqués de Villamanrique, Luis de Velasco y el Conde de Monterrey (1585-1600). En el aparente fracaso de su estrategia misionera debe tenerse en cuenta que el Padre General Muzio Vitelleschi (gobernó entre 1615-1645) decidió distanciar a la Compañía de Jesús de injerencias directas en las políticas contingentes de los países conquistados. El regreso del P. Valdivia a España debe ser entendido más como acto de obediencia a este cambio de estrategia pastoral que como derrota suya o de su plan de guerra defensiva.

 

* Luis de Valdivia: Primer sermón bilingue Mapuche-Español (1606)
* Historia de Chile de Alonso de Ovalle: Jesuitas asesinados por guerreros mapuches en Elicura (1612)

 

 Diciembre 2013



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Fr. Francisco Quijano O.P.
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