LITURGIA DURANTE EL AÑO - Semana XVII

Viernes xvii: «Jesús era para ellos un motivo de escándalo»


Evangelio de San Mateo 13,54-58

• Este episodio del escándalo que provocó Jesús entre su gente de Nazaret es afín a otros dos: cuando sus familiares fueron a buscarlo porque decían que no estaba en sus cabales, y cuando su madre y sus hermanos que querían llevarlo a casa.

• ¿Por qué hubo estos desencuentros de Jesús con su propia gente? ¿Por qué los hubo hasta con sus discípulos que andaban él? A Pedro le dijo: «¡Aléjate, Satanás! Quieres hacerme caer. Piensas como los hombre, no como Dios».

• «¡Aléjate, Sanatás!» Así responde Jesús a una de las tentaciones, la seducción del poder. Una causa de los desencuentros de Jesús con su familia y sus discípulos, con las autoridades judías y romanas, pudo haber sido las distintas expectativas que había acerca de él.

• Una de ellas es el poder, su seducción, acaso la tentación más seria a la que estamos expuestos, latente en muchas otras actitudes y reacciones. Acaso esta tentación es eco de estas palabras: «Cuando coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como Dios».

• Ese arbol no es un manzano, como se le representa en muchas pinturas, no es ni siquiera un árbol: es la ambición de poder que anida en el corazón humano. ¿Por qué es así? Es algo oscuro, un misterio de tinieblas.

• Jesús enfrentó esa tentación a lo largo de su vida y la venció. Su victoria, parádojicamente, se debió a que se despojó de todo poder y se sometió a los poderes humanos. Ese es el misterio luminoso de la cruz.

• Dice el Himno de la Carta a los Filipenses: «Él se vació de su condición divina, se hizo esclavo, se humilló, se hizo obediente hasta la muerte cruz».

• Ese misterio del despojo de Jesús de todo poder costó mucho trabajo a sus discípulos comprenderlo, a la gente de entonces, a la que ha venido después, a nosotros. [F. Q.]

 

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Reflexión: Julián Riquelme

Contexto - Palestina, año 30: Los nazarenos miran en menos a Jesús, pues aducen que conocen a su familia. Ellos no valoran su propia vida, sino que son dependientes de lo que viene de fuera: de la capital Jerusalén, y de la enseñanza de los escribas de la sinagoga y del Templo. - Antioquía (Siria), año 80: No juzguemos a las personas por sus orígenes, sino por sus acciones, pero miremos especialmente con ojos nuevos si lo que hacen está humanizando este mundo. Esta era la preocupación de Pablo de Tarso: «No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno» (1 Tes 5,19-21).

• Sentido

• Jesús enseña en la sinagoga (Mt 13,54a). El Maestro aprovecha la oportunidad para predicar en la sinagoga durante el culto del sábado. Quiere ofrecer a sus coterráneos lo más importante de su experiencia, visión y práctica: La cercanía del Reinado de Dios.

• Jesús es motivo de escándalo para los nazarenos (Mt 13,54b-57). Cristo no se presenta en medio de los suyos como un "superhombre", sino como una persona sencilla, y en solidaridad con los otros. Hay un quiebre en la acogida que le hacen sus paisanos: primero se maravillan y después lo desprecian. No saben quién le ha podido enseñar un mensaje sobre “cosas nuevas” tan lleno de sabiduría. Tampoco se explican de dónde proviene la fuerza sanadora de sus manos. Lo único que saben es que Jesús es un trabajador nacido en una familia de su aldea. «Jesús era para ellos un motivo de escándalo», es decir, es un tropiezo. Jesús se siente «despreciado»: los suyos no lo aceptan como portador del mensaje y de la salvación de Dios. Se han hecho una idea de su vecino Jesús, y se resisten a abrirse al misterio que se encierra en su persona. Jesús les recuerda un refrán que, probablemente, conocen todos: «Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia».

• No hizo muchos milagros, a causa de su falta de fe (Mt 13,58). Para realizar "milagros" o cambios en las personas, Jesús necesita que ellas tengan fe. Así como el aceptar el servicio de Jesús es nuestra salvación, así también nuestra incredulidad es de algún modo su impotencia.

Semana XVII – Sábado (aquí)