LITURGIA DURANTE EL AÑO - Semana XVII

Jueves xvii: «El discípulo del Reino saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo»


Evangelio de San Mateo 13,47-53

• El capítulo 13 de las parábolas termina con una invitación a la curiosidad y el discernimento: «El discípulo del Reino de los cielos es como un dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y viejas». Tratemos de hacer eso con la parábola de hoy y con las demás.

• De las cosas viejas. Jesús no era pescador, pero varios de sus discípulos, sí. Por ellos, supo del oficio, y también porque la base desde donde irradiaba su anuncio del Reino fue la ciudad de Cafarnaúm, a orillas del Lago de Galilea.

• Imaginó, entonces, que su misión se parecía al oficio de los pescadores: lanzar la red y esperar que caigan los peces. Eso hizo con su anuncio del Reino y la invitación a seguirlo. A Simón y Andrés les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres».

• En sus redes cayó mucha gente, no engañada, no forzada como los peces, sino por libre decisión. Entre esa gente había de todo: lisiados, ciegos, sordos, endemoniados, pecadoras, publicanos. También quienes tenían sus expectativas propias, ajenas al Reino anunciado por Jesús.

• De las cosas nuevas. Días de cuarentena, quédate en tu casa, entretente con los tuyos, conversa, aprovecha el tiempo. ¿Qué ideas nuevas y qué ideas viejas has encontrado, que puedan ser valiosas y útiles para los días difíciles que corren, para enfrentar un futuro incierto?

• En la imagen de la parábola hay otra cosa: los ángeles al final de los tiempos separarán a los malos de los buenos. En los hechos de la vida, es tu propia libertad y tus opciones lo que hace de criba entre lo bueno y lo malo.

• Cada persona es quien sigue o se separa, quien se une y quien se aparta. En parábolas como esta, lo que se proyecta como un juicio de Dios, es en realidad lo que cada persona pone en juego con su libertad: tú decides lo que quieres. Eso no tiene vuelta de hoja. [F. Q.]

 

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Reflexión: Julián Riquelme

Contexto - Palestina, año 30: Muchas veces los discípulos y Jesús usan las redes para pescar en el Mar de Galilea. - Antioquía (Siria), año 80: Hay que ingresar a lo más hondo de nuestra interioridad, para encontrar la convocatoria divina a la felicidad, la amistad y la alegría, que invita a la humanización y a la participación en el Reinado de Dios.

• Sentido El Evangelio contiene dos resúmenes, uno más colectivo y otro más individual, en “la parábola de la red y la actitud del verdadero discípulo”. He aquí sus enseñanzas:

• Parábola de la red (Mt 13,47-51). Esta parábola tiene cierto parecido con la del trigo y la cizaña (Mt 13,24-30): La red equivale al campo; sin embargo, en estos elementos está la diferencia: el campo es más estático, la red es más dinámica, pues, al hacer un gran círculo en el agua, las orillas de la red permiten atrapar a los peces. He aquí el símbolo: Es Dios quien ha convocado al Reino a todos los seres humanos. Él ha echado la red y continúa convocando. Por otra parte, en el momento presente tenemos que convivir peces buenos y malos; no hay que excluir a los malhechores, sino buscar que se conviertan. Por último, ante la presencia de Jesús resucitado (Mt 1,23; 25,31-46: 28,20), cada discípulo hará la selección, pero desde su propia interioridad, para que amanezca la armonía del Reino en su vida y testimonio: ¿Qué actitudes mías son de malos peces? ¿Cómo asumirlas para que mi vida anuncie el Evangelio de Cristo?

• Actitud del verdadero discípulo (Mt 13,52). Aparece una oposición entre un escriba de Israel y un verdadero discípulo de Jesús. El escriba posee una gran tradición, que le lleva a venerar todo lo antiguo. El discípulo de Jesús no depende tanto de lo antiguo, sino mucho más de “lo nuevo”, que es el Reino de Dios y su presencia actual en la vida humana. El escriba sigue sujeto a la Ley de Moisés, mientras el discípulo de Jesús es libre, porque siente el llamado a la amistad y a la felicidad con Dios. Para el discípulo de Cristo, lo antiguo está subordinado a lo nuevo y todo lo del pasado debe ser reinterpretado a la luz del Reino de Dios.

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