LITURGIA DURANTE EL AÑO - Semana XVII

Miércoles xvii: Santa Marta


Evangelio de San Mateo 13,44-46

• El día de Santa Marta se puede leer el Evangelio de la visita de Jesús a su casa (Lucas 10,38-42) o su encuentro con Jesús en la resurrección de Lázaro (Juan 11,19-27). Pero vienen muy a propósito de este episodio las dos parábolas de hoy: el tesoro escondido y la perla preciosa.

• Hay un aspecto dinámico semejante en ellas: la sorpresa de dar por suerte con algo muy valioso, ese tesoro, esa perla única, y la decisión de dejarlo todo por quedarse con esa prenda.

• ¿Cuál es la clave de esta dinámica, el hallazgo sorpresivo o la decisión de sacrificarlo todo? El que encuentra el tesoro, «lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo».

• La clave es eso de «lleno de alegría», y no eso de «vende todo». Sin embargo, a veces se enfatiza lo segundo, sobrecargando de moralina la parábola.

• ¿Qué les sucedió a esas dos mujeres, Marta y María, y a su hermano Lázaro? Que encontraron por fortuna un tesoro valiosísimo y una perla preciosísima: Jesús. Llega así el gozo y la alegría a su casa.

• Lo demás, que si Marta se afanaba mucho y no prestaba atención a Jesús, que si María estaba absorta junto a él, que si Lázaro a saber dónde estaba, todo eso viene después. Lo primero es la sorpresa de que Jesús llega a sus vidas.

• Así sucede con lo valioso. Hay varios paradigmas de estos hallazgos felices: una pareja enamorada que se dicen: «Tú eres lo mejor que me ha sucedido en la vida»; unas amistades que nacen como de la nada; yo que me sorprendo de ser un regalo de Dios y de mis padres por haber nacido.

• Un poeta mexicano, Gabriel Zaid, a quien le pidieron que dijera como querría que fuera su epitafio, escribió: «Murió reconciliado con el misterio de haber nacido». Ese misterio es el don sorprendente que estas parábolas nos invitan a descubrir. [F. Q.]

• Estas parábolas corresponden al Domingo 17º durante el año. Ver otro comentario (aquí)

 

• • • 

 

Reflexión: Julián Riquelme

Contexto - Palestina, año 30: Empeñarse en descubrir el Reino de Dios solo en el “más allá” o solo en el futuro y fuera de nosotros, es un camino equivocado, que no conduce a la plena felicidad. - Antioquía (Siria), año 80: El futuro Reino de Dios está principalmente en nuestro presente personal, produciendo alegría mesiánica en quienes lo encuentran (cf. 1 R 3,5-6ª.7-12).

• Sentido Según las “parábolas del tesoro y de la perla”, el Reino de Dios es algo “oculto”, “escondido” y a la vez lo más valioso de la creación. En estas parábolas se puede subrayar los siguientes elementos:

• El Reino de Dios es absolutamente gratuito. Vale decir, es preexistente al hallazgo y al esfuerzo humanos: viene por libre iniciativa de Dios (El "tesoro está escondido en un campo”; a la perla se la “encuentra”). La realidad descubierta, está “dentro” de cada uno de nosotros; es el mismo Dios, presente en cada uno; es lo más hondo de la realidad que soy, y que son todas las otras criaturas. La tarea más importante es buscar el Reino de Dios en nuestra propia vida; no es un objetivo fácil, porque no se descubre por los sentidos ni por la razón, sino por la experiencia y la humildad.

• Su hallazgo genera una opción fundamental en los seres humanos. Esta opción permite reordenar la realidad presente hacia una prioridad central, y relativizar todo valor antes conocido (Los dos hombres “venden todo lo que poseen” y “compran” respectivamente el campo o la perla). La diferencia entre la experiencia del Reino de Dios y los valores terrenos consiste, en que el primero enriquece a quien lo encuentra y a los demás; mientras que lo segundo se consigue, a veces, a costa de la pobreza de otras personas.

• La alegría en la parábola del tesoro (13,44b). El hallazgo produce alegría: el campesino se alegra porque va a ser rico. El Reino de Dios todo lo ilumina y ofrece una felicidad continuada. Los valores terrenos aportan una alegría pasajera y que, normalmente, se consigue con la tristeza de muchos. Es conveniente tener una escala de valores, presidida por la prioridad del Reino, la cual ayude a humanizar nuestro mundo; así podremos vivir y trabajar por la plenitud humana con optimismo.

Semana XVII - Jueves (aquí)