LITURGIA DURANTE EL AÑO - Semana XVII

Lunes xvii: «El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura»


Evangelio de San Mateo 13,31-35

• En esta semana tendremos las parábolas de Mateo capítulo 13, que fueron proclamadas en domingos pasados, las de hoy el Domingo 16º durante el Año (19 de junio). Ver comentario (aquí).

• El grano de mostaza y la levadura en la masa. Dos imágenes distintas con una dinámica semejante. La dinámica es de lo pequeñísimo a lo muy grande: una semilla minúscula germina en un árbol frondoso, una pisca de levadura expande toda la masa.

• Esta es la clave de las dos parábolas, aplicadas a las dudas que suscitaba el movimiento de Jesús. Así lo dice un gran estudioso de las parábolas, Joachim Jeremias:

«Este grupo miserable, al que pertenecían tantas gentes de mala fama, ¿había de ser la comunidad salvífica nupcial de Dios? Sí, dice Jesús; ella es. Con la misma seguridad con que de la pequeña semilla de mostaza se produce el gran arbusto y del pequeño trozo de levadura la masa fermentada, el milagro de Dios convertirá mi pequeña grey en el pueblo de Dios del tiempo de la salvación, que abarcará a todos los pueblos».

• El propósito de estas parábolas es suscitar la confianza en Dios y sus designios, en Jesús y su movimiento, en el Reino cuya llegada él anuncia y su extensión, en esa pequeña comunidad inicial y la comunión de la humanidad en Dios.

• El símbolo potente de estas dos pequeñas parábolas es como una energía que aviva la imaginación. ¿Qué se puede imaginar, a partir de ellas, en esta situación de confinamiento en que estamos?

• Puede que surjan un montón de ideas, expectativas, resoluciones, cambios en la propia conducta, respuestas insospechadas a los problemas que aquejan a la gente, vías de solución a las crisis sociales, y así por el estilo.

• Piensa tú en lo insignificante de tus ideas y propósitos y confía en que darán resultados que ni siquiera imaginas. Semillas minúsculas de grandes proyectos, deseos pasajeros que se convierten en propósitos firmes. [F. Q.]

 

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Reflexión: Julián Riquelme

Contexto - Palestina, año 30: Jesús continúa enseñando a la gente con parábolas, para que crezca su consciencia crítica, y no se dejen arrastrar por las ideologías nacionalistas de fariseos y zelotas. - Antioquía (Siria), año 80: El Reinado de Dios no comienza por el éxito, sino por la sencillez, la humildad y el anonadamiento solidarios, para transformar la vida humana.

• Sentido El Evangelio presenta dos breves parábolas, la mostaza y la levadura, y una conclusión.

• Parábola del grano de mostaza (Mt 13,31-32). Decir que “las aves o pájaros anidarán en sus ramas” se entiende desde antiguo a los pueblos paganos (Ez 17,23). Los nacionalistas mesiánicos confundían el Reino de Dios con el Reino de Israel y preferían compararse con un cedro gigante que dominara sobre los árboles del bosque (Ez 17,22-24): Esperaban grandeza y dominio universal. Jesús tiene otra mentalidad: El Reino de los Cielos inicia su aparición desde una planta totalmente nueva, como un granito de mostaza, que crece, llega a medir tres o cuatro metros y los pájaros del cielo, es decir, los pueblos paganos, vienen a cobijarse, armónicamente y en igualdad de condiciones, en sus ramas. Esta parábola ofrece una imagen distinta de Dios a la del Antiguo Testamento: Dios no es un Dios triunfador, sino un Dios humilde servidor de todos los pueblos.

• Parábola de la levadura (Mt 13,33). La ideología mesiánico nacionalista de fariseos y zelotas espera la instauración gloriosa, externa y repentina del Reinado de Israel. Jesús no está de acuerdo con esta visión: Para Él Reinado de Dios va transformando desde dentro, en forma oculta y eficiente la vida humana; actúa como un puñado de levadura, que una mujer oculta dentro de la masa de medio quintal de harina; esa levadura es capaz de fermentar toda la masa y dar de comer a unas cien personas. Si vivimos las bienaventuranzas podemos transformar desde dentro la sociedad entera. Aquí también cambia la imagen de Dios del Antiguo Testamento: antes era un Dios esplendoroso y glorioso, ahora, al seguir a Jesús, es un Dios oculto y eficiente, que camina con nosotros dentro de los procesos históricos.

• Conclusión (Mt 13,34-35). La actitud de Jesús es profética al hablar a las multitudes en parábolas. Por eso se cita el Salmo 78,2. Jesús actúa así para que la gente descubra el sentido más profundo de la vida humana: no basta apoyarse en la Ley de Moisés según el Antiguo Testamento, sino que hay que fundamentarse en el Amor de Dios, que lo convoca todo a su Felicidad desde la creación del mundo.

Semana XVII – Martes (aquí)