SEMANA X — EVANGELIOS

Martes x: «Debe brillar la luz que hay en ustedes»


Evangelio de San Mateo 5,13-16

• Hay formas de brillar que atraen las miradas sobre la persona que se presenta con brillantez en un espectáculo, una justa deportiva, un simposio... ¡Qué artista, qué deportista, qué conferencista... tan brillante!

• Es natural admirar a personalidades brillantes, reconocer públicamente su brillantez. Forma parte de los buenos modos valorar lo bueno, lo excelente, en quien quiera que lo manifieste.

• «Lumen gentium - Luz de las naciones». Palabras con que se cita la Constitución sobre la Iglesia del Concilio Vaticano II. De buenas a primeras, se piensa que se dicen de la Iglesia. Pero no. La frase inicial en latín es así: «Lumen gentium cum sit Christus...», que en romance suena así: «Por ser luz de las naciones Cristo, este Sacrosanto Sínodo...» etc.

• La expresión viene de Isaías, a propósito del siervo de Dios que es figura de Cristo: «Yo, el Señor, te he formado y te he hecho luz de las naciones» (42,6).

• Jesús usa la parábola de la luz y la lámpara para decir, no que brillante tú brilles con tu brillantez, sino que tu luz irradie en los demás, que haya luz en tu casa.

• ¿Y con esa luz ver qué? No a ti. No tus buenas obras para que la gente quede pasmada admirándolas. No para eso. «Para que vean tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en el cielo».

• No es eres tú, no es la Iglesia quienes han de brillar por propia luz para ponerse en el centro del escenario. Es Cristo quien brilla como luz para que veamos el amor del Padre.

• El sentido de lo que somos y de lo que hacemos hay que remitirlo a su fuente. Dice Santiago: «Todo lo que es bueno y perfecto viene del cielo, del Padre de las luces». A Él corresponde dirigir nuestra mirada.

 

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Reflexión – Julián Riquelme

• Contexto - Palestina, año 30: Jesús intuye la posibilidad del odio, la exclusión, el insulto y la persecución en contra de sus discípulos, por anunciar el Reino de Dios (Lc 6,22). - Antioquía (Siria), año 80: Ante las persecuciones, el rechazo y la difamación, los seguidores de Cristo, debido a los temores, pueden replegarse y no anunciar el Evangelio.

• Sentido El Evangelio trata de la "Responsabilidad del Grupo de Jesús". Según el Nazareno, los suyos han de propiciar con su práctica la superación de los temores, para que los seres humanos experimenten la felicidad y el sentido de la vida. Con el fin de indicarlo, el Señor propone dos pequeñas parábolas:

• La sal (5,13). En la antigüedad, la sal tenía cuatro usos: 1° Cuando se hacía un pacto entre dos ciudades, los líderes intercambiaban sacos de sal, como símbolo de estabilidad de lo convenido. 2° Como salario para pagar un tiempo de trabajo. 3º Para sazonar las comidas dándoles consistencia. 4° Se utilizaba también como material refractario en los hornos para cocer el pan; placas de sal se colocaban dentro del horno para conservar el calor; con el uso repetido esas placas perdían su virtualidad y había que reemplazarlas; las retiradas se depositaban en los caminos para compactarlos (v. 13b: “Pero si la sal se desvirtúa, ¿con qué se salará? No sirve más que para tirarla y que la pise la gente” .- Denominador común de los usos de la sal: Dar “consistencia interna” en distintas situaciones, como por ejemplo, en la alianza entre las personas, en el compartir una comida, y en el aumentar el calor del horno para cocer el pan: de modo semejante, los discípulos y discípulas son llamados a superar los temores, que impiden la humanización de las sociedades y la Venida del Reino de Dios.

• La luz (5,14-16). Los seguidores de Cristo son invitados a: 1° Orientar el peregrinar de todos los seres humanos (v. 14b "Ciudad sobre la montaña"). 2° Orientar a los más cercanos (v. 15b "La luz se pone sobre el candelero, para que ilumine a todos los que están en la casa"). Y 3° Orientar a cada persona para que se encuentre con el Amor de Dios Padre (v. 16b “A fin de que ellos vean sus buenas obras, y glorifiquen a su Padre, que está en el cielo”. - La esencia del comportamiento creyente consiste en practicar la justicia, en ayudar a los pobres a ponerse de pie, entonces habremos vencido los temores, la luz de Cristo estará en nosotros, y permitiremos a otros ser libres. Cuando hay luz, aunque haya alguna sombra, se camina con tranquilidad.

Semana X - Miércoles (aquí)