ARTE, POEMAS E IMÁGENES

Gethsemani KY
‒ Ernesto Cardenal

Ernesto Cardenal tuvo su paso pascual hace unos días. Es conocido sobre todo por su  compromiso social y político con la revolución sandinista. La fotografía del Papa Juan Pablo II regañándolo en su visita a Nicaragua en 1983 dio la vuelta al mundo.

Menos conocida es su trayectoria espiritual y poética en México y Estados Unidos. Rescatamos del arcón de baratijas dos poemas de su época de novicio trapense bajo la guía de Thomas Merton. Gethsemani KY es una colección de 14 poemas. Publicamos únicamente el primero, el octavo y el último. La colección completa puede leerse aquí. [FQ]

 

En Pascua resucitan las cigarras
‒enterradas 17 años en estado de larva‒
millones y millones de cigarras
que cantan y cantan todo el día
y en la noche todavía están cantando.
Sólo los machos cantan:
las hembras son mudas.
Pero no cantan para las hembras:
porque también son sordas.
Todo el bosque resuena con el canto
y sólo ellas en todo el bosque no los oyen.
¿Para quién cantan los machos?
¿Y por qué cantan tanto? ¿Y qué cantan?
Cantan como trapenses en el coro
delante de sus Salterios y sus Antifonarios
cantando el Invitatorio de la Resurrección.
Al fin de mes el canto se hace triste,
y uno a uno van callando los cantores,
y después sólo se oyen unos cuantos,
y después ni uno. Cantaron la resurrección.

 

Los insectos acuáticos de largas patas
patinan sobre el agua como sobre un vidrio.
Y patinan en parejas. Se separan
y se persiguen y se emparejan otra vez.
Y pasan toda su vida bailando en el agua.
Tú has hecho toda la tierra un baile de bodas
y todas las cosas son esposos y esposas.
Y sólo Tú eres el Esposo que se tarda
y sólo yo soy la esposa sola sin esposo.
Los tálamos de los pájaros están verdes
y las parejas de grajos vuelan jugando,
las parejas de grajos negros, jugando
y gritando: ¡A A A A! ¡A A A A!

 

Detrás del monasterio, junto al camino,
existe un cementerio de cosas gastadas,
en donde yacen el hierro sarroso, pedazos
de loza, tubos quebrados, alambres retorcidos,
cajetillas de cigarrillos vacías, aserrín
y zinc, plástico envejecido, llantas rotas,
esperando como nosotros la resurrección.

 

 

 

Ernesto Cardenal (Granada, 20 de enero de 1925 – Managua, 1 de marzo de 2020). Entre 1942 y 1946, estudió literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Siguió estudios de literatura inglesa en Nueva York hasta 1949, y luego viajó por España, Suiza e Italia. En 1957, entra en la Abadía trapense de Nuestra Señora de Getsemaní, en Kentucky, Estados Unidos, donde era maestro de novicios Thomas Merton. 1959-1960 estuvo en el monasterio benedictino de Nuestra Señora de la Resurrección, en Cuernavaca, México. Se ordenó sacerdote en Managua, en 1965, y fundó una comunidad cristiana, casi monástica, en una de las islas del archipiélago de Solentiname, en el Gran Lago de Nicaragua. De 1979 a 1987 fue ministro de la cultura del gobierno sandinista. Obtuvo el Premio Pablo Neruda en 2009.

Estas son algunas de sus obras: Epigramas (1961), Oración por Marilyn Monroe y otros poemas (1965), El estrecho dudoso (1966), Salmos (1967), Telescopio en la noche oscura (1983), Quetzatcóatl (1985), Cántico cósmico (1989), Vida perdida (2004), Pasajero de tránsito (2009), Vuelos de victoria (2012).