ORAR CON LA BIBLIA

Para leer el Evangelio de San Marcos


Excluidos los ciclos litúrgicos de Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua, en la semana se leen a lo largo del año los Evangelios Sinópticos: Marcos (enero-junio), Mateo (junio-agosto), Lucas (septiembre-noviembre). Estas son unas indicaciones para seguir el Evangelio de San Marcos.

Autor, fecha, destinatarios. Fue escrito por Marcos, compañero de Bernabé (Hechos 12,12.25; 13,13; 15,37.39), discípulo de Pedro, con quien llegó a Roma. Se escribió en torno a la primera persecución de Nerón contra los cristianos (año 64) y antes de la conquista de Jerusalén y la destrucción del templo por Tito (año 70). Su autor lo escribió para los cristianos de Roma que eran de origen pagano y padecían persecución, tenían que dar razón de su fe en Jesús muerto y resucitado y este escrito servía para fortalecerlos.

Tema central. Es la persona de Jesús, su misterio, la reacción de la gente ante él, y la condición de sus discípulos.

Los cuatro Evangelios fueron pensados y escritos a la luz de la resurrección de Jesús, pero cada uno lo presenta a su manera. Marcos pone de relieve a Jesús como un Mesías crucificado, no glorioso, que causa admiración en la gente y a la vez incomprensión y rechazo, aun de sus propios discípulos.

La presentación que hace el autor de Jesús es clave: «Comienzo de la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios» (1,1). Declaración corroborada por el Padre en el bautismo: «Tú eres mi Hijo amado en quien me gozo» (1,13). Y que será nuevamente corroborado por un soldado en la crucifixión: «Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios» (15,39). Los cristianos perseguidos de Roma debían hace esa misma confesión de fe en Jesús Crucificado, el centurión al pie de la cruz los representa.

Anuncio del reinado de Dios. Jesús comienza su misión proclamando la llegada inminente del reinado de Dios (1,14). Sus acciones sorprendentes y milagrosas, su enseñanza con parábolas y dichos, su actitud de compasión, cercanía y amistad con toda clase de gente, especialmente pecadora y marginada, son signo de que Dios está presente y germen de su reinado.

Desde un principio el anuncio de Jesús y las acciones que lo acompañan provocan una confrontación: asombro (1,22), estupor (1,27), entusiasmo (1,45); también murmuración (2,6.16), insidia (3,6), difamación (3,22), violencia (12,12) contra él; entre su familia y vecinos hubo también incomprensión (3,21.31; 6,1-6).

Discípulos. Jesús invita a seguirlo desde el comienzo de su misión, escoge a unos pescadores (1,16-20), a un recaudador de impuestos (2,13-14), forma un grupo de doce para que estén con él y enviarlos a predicar (3,13-19). Estos discípulos tendrán que hacer también un itinerario espiritual desde el entusiasmo inicial, pasando por incomprensión y crisis (4,13; 6,52; 7,18), hasta la adhesión cordial a Jesús resucitado que el evangelista deja en suspenso (16,1-8). Este final enigmático del Evangelio de Marcos tiene un propósito: los cristianos de Roma están llamados completar el anuncio que las mujeres temerosas se guardaron, haciendo ellos su confesión de fe en Jesús Resucitado en medio de las persecuciones.

Esquema. El Evangelio tiene una introducción (1,1-13): anuncio de Juan Bautista, bautismo de Jesús, tentaciones. Sigue la actividad en Galilea (1,14–7,23). Luego los viajes a Fenicia y Cesarea (7,24–8,26). Dos sucesos dan un giro a la misión: la sanación del ciego de Betsaida (8,22-26) y la confesión de Pedro (8,27-30). Los discípulos comienzan así a dar también un giro en su comprensión de Jesús.

Después de la confesión de fe de Pedro, Jesús va a emprender el camino a Jerusalén para completar su misión (8,27–10,52); las tensiones irán en aumento, él anuncia cuál será su destino en tres ocasiones (8,31; 9,30; 10,32), su entorno se irá estrechando (8,34; 10,17; 10,35). En Jerusalén, Jesús es el profeta y mesías humillado (11–13), tal como lo presenta el relato de la pasión y resurrección (14,1–16,8). Se añadió luego un apéndice (16,9-20) para suavizar el final desconcertante de las mujeres que no dicen nada... [F. Q.]